Internacional

“Los hijos del Chapo se fueron de borrachera con sus pistoleros”

Los rumores tras la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán caminan de boca en boca con rapidez.

Por Teletica.com Redacción 15 de julio de 2015, 2:57 AM

Los rumores tras la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán caminan de boca en boca con rapidez. "Dicen que el sábado cuando se fugó sus hijos se pusieron un buen pedón con sus pistoleros. Estaban el Iván, el Alfredo, el Mini Lic...", es uno de esos cuentos que va y viene.

Así lo reproduce el diario El País, que se encargó de realizar un recuento de esas voces populares que caen en el lugar común en estos días: hablar de la “hollywoodesca” fuga del que es considerado el narcotraficante más poderoso del mundo.

Iván y Alfredo son hijos de Guzmán, mientras que El Mini Lic es amigo de ellos e hijo del Lic, Dámaso López Núñez. Sus nombres sirven para agregar contenido a la leyenda de El Chapo, que en Culiacán, Sinaloa, tiene fuertes raíces.

Estos “chismes” populares también aseguran que el capo ya debe estar “guarecido en la sierra”, pero es muy probable que antes visitara a su madre, Consuelo, “la doña”, quien vive en una casa que él le construyó.

"Si El Chapo fuera presidente a lo mejor fuera rico México", dice un taxista en Culiacán. Pero ahí no todos comulgan con esta visión “santificada” de Joaquín Guzmán Loera, eso es fácil de notar cuando El País consulta a dos jóvenes.

"No hace ningún bien. Lo único que hace es vender droga". "Yo quiero ser doctor. Ser capo lleva muchos peligros". Son las versiones de sendos adolescentes que paseaban por un centro comercial.

A esta posición anti carteles se suman otras voces que rechazan de plano el radical modus operandi de las narco organizaciones. “Tienen su propio sentido de justicia, no son tan desalmados como en otras partes de México. El narco de Culiacán es más ranchero, de proteger a la gente”, considera Melissa Escárcega, fotógrafa.

“La parte mala es que te tienes que quedar callado en muchas cosas. Y lo muy malo es que te puede tocar que te maten sin deberla ni tenerla en los conflictos entre ellos", agregó la joven de 25 años también formada en diseño gráfico.

"Desde niño me llaman chapo, chapillo", dice Armando Rodríguez, dueño de la vulcanizadora que lleva por nombre el del “héroe” mexicano que burló todos los controles de la ahora desprestigiada máxima seguridad de la cárcel del Altiplano.

Este, sin duda, representa a esos que se alegran por el escape del sábado por la noche. "Que gane el más vivo pues. Él se aventó y se salió. Se durmieron y se chingaron. Se les peló el carajo. Se les peló por pierna, ni el polvo les dejó. Que gane el bueno, el triunfador", celebra.

Elmer Mendoza es escritor oriundo de Sinaloa. Él también tiene su visión sobre esta historia de amor-odio que alimenta El Chapo. Contrario a lo que muchos pensarían, Mendoza considera que no solo la clase popular siente admiración por él.

"Se ha ganado el corazón de la clase media. Es un referente (…) Un delincuente pero su trabajo le ha costado. De aquí a San Francisco yo he preguntado a la gente trabajadora sobre sus referentes y siempre es él. Como si fuera parte de la mexicanidad…”, apuntó este hombre, quien adelanta que el solo hecho de la fuga no le resulta encantador, más bien lo es su costo económico.