Los grandes nombres que Centroamérica extraditó a Estados Unidos
Expresidentes, pandilleros y narcos han sido entregados al gigante norteamericano para juzgamiento. A esa lista se unen los costarricenses Celso Gamboa y Edwin "Pecho de Rata" López.
Los registros no son claros, sin embargo, coinciden en que las primeras extradiciones de narcotraficantes centroamericanos a Estados Unidos se dieron a finales de los 80 e inicios de los 90.
Sea Maynor Sarceño o Arnoldo Vargas —que son los primeros criminales que Guatemala entregó— o Juan Ramón Matta —al que Honduras trasladó a través de un proceso especial diferente a la extradición clásica—, lo cierto es que la aplicación de esos instrumentos han sido frecuentes en las últimas tres décadas.
Costa Rica utilizó por primera vez ese tipo de mecanismo en uno de sus ciudadanos: el exmagistrado y exministro de Seguridad Pública, Celso Gamboa. Junto a él, salió hacia el gigante norteamericano Edwin López, más conocido como "Pecho de Rata".
Ambos enfrentarán a la justicia estadounidense por cargos de tráfico internacional de drogas, luego de que a nivel nacional se confirmaran sus extradiciones, el 3 de febrero pasado.
Pero en esos 30 años de entregas de delincuentes centroamericanos han pasado figuras de gran cartel, que van más allá de cargos relacionados con el trasiego de sustancias ilícitas o sus actividades asociadas.
Honduras
Sin lugar a dudas, el caso más sonado hasta ahora ha sido el del expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández (2014-2022).
Después de una amplia carrera en la política, que incluyó un mandato de ocho años y cuatro periodos como diputado (uno de los cuales fue presidente del Congreso Nacional), esta destacada figura fue condenada en Estados Unidos por narcotráfico y tráfico de armas.
Hernández fue sentenciado a 45 años de prisión, de los cuales cumplió menos de tres, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump le concediera un indulto a finales del año pasado.
Otro exmandatario de ese país sobre el que pesó un pedido de extradición fue Rafael Callejas, aunque esa gestión no tenía que ver con drogas. Sin embargo, la solicitud no se materializó, ya que el exgobernante se entregó voluntariamente a Estados Unidos, donde en 2016 se declaró culpable de cargos relacionados con la recepción de sobornos de sus tiempos como dirigente del fútbol local en el escándalo conocido como "FIFAGate".
Guatemala
Buena parte de las extradiciones efectuadas en la región, y algunas de las más sonadas, las hizo Guatemala.
Al igual que ocurrió en Honduras, la entrega de mayor cartel fue la de un expresidente: Alfonso Portillo (2000-2004), ocurrida en 2013. Este caso, como el de Rafael Callejas, no tuvo que ver con narcotráfico.
El exmandatario cumplió un año de prisión por lavado de dinero, por haber utilizado la Casa Crema —sede del Gobierno— como un "cajero automático personal". El exgobernante se declaró culpable en el proceso que se le siguió.
Horst Overdick, alias "El Tigre", cumplió seis años de cárcel por tráfico de drogas en 2019 en Estados Unidos y fue deportado de regreso a su país. Este comerciante, hijo de un exalcalde y conectado con militares y políticos, es reconocido como uno de los principales facilitadores de la expansión del cártel mexicano Los Zetas en Centroamérica.
Aler Samayoa, más conocido como "Chicharra", es procesado actualmente en Estados Unidos por presunto narcotráfico transnacional por su supuesto rol como cabecilla con la organización Los Huistas, que opera entre México y Guatemala.
Una situación similar enfrenta el exalcalde de Santa Lucía Cotzumalguapa, Romeo Ramos. Este político, al que se le asignó el alias de "Alfa", es sospechoso de liderar una red de transporte de droga.
Otro caso pesado fue el de Otoniel Turcios, conocido como "El Loco". Él fue detenido en 2010 en Belice, que lo entregó a Estados Unidos (no en extradición, sino por expulsión), donde purgó cuatro años de cárcel.
El Salvador
La situación con El Salvador es un tanto distinta.
Varios han sido los casos de pandilleros que han sido extraditados a Estados Unidos, aunque estos no necesariamente han correspondido a los liderazgos de la Mara Salvatrucha (MS-13) o la Mara Barrio 18 (M18).
El primero en ser entregado fue Edgar Benítez, alias "Shadow". A él se le sentenció a 35 años de prisión por asociación delictiva y tentativa de homicidio.
De hecho, la mayoría de las extradiciones hechas por esta nación se relacionan con delitos violentos o sexuales, no tanto con drogas.
Pero en El Salvador se da una particularidad. Cuando los requerimientos han versado sobre los miembros de la Ranfla Nacional —como se denomina a la cúpula de la pandilla MS-13— los resultados no han sido igual de efectivos.
Muestra de ello han sido los casos de Borromeo "Diablito" Henríquez, Élmer "Crook" Canales (aprehendido en México y procesado en Estados Unidos) o Armando "Blue" Melgar, entre otros pandilleros de alto perfil contra los que pesan requerimientos que han sido denegados o se mantienen en trámite.
Investigaciones realizadas por el sitio de noticias El Faro han revelado como la administración de Nayib Bukele llevó a cabo supuestas negociaciones secretas con la cúpula de la Mara Salvatrucha, para lograr una reducción en los homicidios que afectaban al país, a cambio de beneficios carcelarios, de apoyo político y del rechazo de los pedidos de extradición.
Panamá
El vecino del sur, Panamá, también tiene una lista amplia de extradiciones, aunque estas no han sido tan relevantes.
Una de las entregas más importantes de sus ciudadanos está estrechamente vinculada con Costa Rica. Se trata del narcotraficante Jorge Camargo, alias "Cholo Chorrillo", quien fue detenido en el territorio nacional hace cuatro años, donde permanecía escondido de las autoridades canaleras.
Él fue extraditado desde el país hacia Estados Unidos, donde fue recientemente declarado culpable de cargos de narcotráfico por su rol como líder de la pandilla Bagdad; no obstante, todavía está pendiente de asignársele la pena que tendrá que descontar.
También se dio el juzgamiento en Estados Unidos del dictador Manuel Antonio Noriega, aunque en condiciones bastante distintas. Valga recordar que este líder de facto fue capturado durante la Operación Causa Justa en 1989 y, un año más tarde, tras su rendición, fue trasladado al gigante norteamericano como prisionero de guerra.
En 1990, Estados Unidos lo sentenció a 40 años de cárcel por narcotráfico, lavado de dinero y crimen organizado. No obstante, la pena se redujo con el paso del tiempo hasta que en 2010 se le extraditó a Francia.
Dicha nación lo reclamaba para que cumpliera una condena por legitimación de capitales derivados de actividades relacionadas con drogas.
Un año más tarde, fue enviado a Panamá, donde debía descontar una pena máxima por dos homicidios y otras dos desapariciones. Pero en 2017 se le concedió arresto domiciliario por razones de salud y, ese mismo año, falleció.
Otros
En las dos naciones centroamericanas restantes, Nicaragua y Belice, la situación dista bastante del resto de la región.
Aunque mantiene un Tratado de Extradición con Estados Unidos, el país vecino del norte tiene una prohibición constitucional para entregar a sus ciudadanos nacionales al gigante norteamericano, como ocurría hasta el año pasado en Costa Rica.
De Belice, en cambio, se tiene un caso destacado: George Herbert, un narcotraficante que Estados Unidos requirió en 2003 y al cual condenó a más de 33 años de cárcel.
Pero en 2024, este líder pandillero, reconocido por su colaboración con el cártel de Juárez en el trasiego de droga desde Colombia, fue liberado y deportado a su país.

