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ParísFrancia | Privados de la adrenalina de los partidos o ansiosos por su futuro tras la pandemia de coronavirus, algunos futbolistas empiezan a mostrar síntomas de depresión. Al otro lado de la línea, sus agentes, movilizados para intentar tranquilizarlos.

"Cumplimos un papel de niñero, papá o hermano mayor. Vendo sobre todo la paciencia", señala Frederic Guerra, que gestiona los intereses de Maxime Gonalons (Granada) y Florent Balmont (Dijon), entre otros.

La suspensión del fútbol europeo a mediados de marzo y el confinamiento en muchos países alejó a los jugadores de los terrenos, para situarlos frente a la inquietud. 

Según publicó el sindicato mundial de futbolistas (FIFPRO) esta semana, más del 10% de los jugadores presentan síntomas de un estado depresivo.

"Tengo a los jugadores más a menudo que habitualmente. He pasado mucho tiempo al teléfono", señala un intermediario que trabaja en la región de Lyon. 

"Sentimos que echan de menos el fútbol, la adrenalina, la comunión con el público. Viven de su pasión, por lo que tras una o dos semanas, estaban bien, pero más tiempo se les hace largo", añade el agente de un jugador del Marsella.