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Presos del estado de California, incluidos asesinos en serie, recibieron cientos de millones de dólares en ayudas relacionadas con la pandemia del coronavirus, uno de las desfalcos más grandes en la historia de ese estado, anunció el martes la fiscalía.

Los investigadores, alertados sobre solicitudes de desempleo presentadas desde las prisiones para acceder a los fondos liberados para paliar la crisis provocada por la pandemia, han descubierto decenas de miles hechas a nombre de presos, informó en rueda de prensa la fiscal del condado de Sacramento, Anne Marie Schubert.

"Cientos de millones de dólares -podrían superar los 1.000 millones- ya han sido desembolsados (...). Será uno de los mayores desfalcos en la historia de California", advirtió Schubert.

La cifra confirmada de 140 millones de dólares ya pagados a 20.000 reos es sólo una "instantánea", y el monto total se estima que es mucho mayor.

Las autoridades han pagado más de 420.000 dólares a unas 130 personas condenadas a muerte, incluido el asesino en serie Wayne Ford, quien asesinó a cuatro mujeres antes de entregarse a la oficina del sheriff de California en 1998 con un seno amputado en el bolsillo.

Scott Peterson, condenado por matar a su esposa embarazada y a su hijo nonato, y el "Asesino de Yosemite", Cary Stayner, también recibieron dinero.

"Francamente, los presos se están riendo de nosotros", dijo Schubert.

Para realizar muchas de las solicitudes se usaron los nombres, direcciones y números de seguro social reales de los reos para que se enviaran tarjetas de débito a hogares de todo el país, unas ayudas aprobadas para desempleados por la pandemia del coronavirus.

Según el resultado de un grupo de trabajo recién formado, se han hecho pagos a "violadores, abusadores de niños, traficantes de personas y otros criminales violentos".

Tal fue el descontrol, que entre las solicitudes había alguna presentada con el nombre "John Doe", fórmula que se usa para referirse a alguien ya sea porque se desconoce el nombre real o bien porque se pretende ocultar.

El gobernador de California, Gavin Newsom, afirmó que el asunto es "absolutamente inaceptable" y prometió destinar "tantos recursos como sean posibles para investigar y resolver este asunto rápidamente".