La Fiscalía chilena presentó este sábado cargos contra un policía por atropellar a un manifestante durante las violentas protestas que se registraron en Santiago un día antes, en medio de la crisis que atraviesa Chile.

El cabo de Carabineros Mauricio Carrillo fue arrestado y llevado ante un tribunal de Santiago donde la Fiscalía presentó los cargos en su contra, después de que fuera identificado como el conductor del vehículo policial que atropelló a un manifestante y lo aplastó contra otro carro, según imágenes difundidas por medios locales.

A Carrillo se le presentaron cargos por "cuasidelito de lesiones graves". El juez que revisó el caso determinó la libertad del uniformado bajo firma mensual en una comisaría, y otorgó un plazo de 150 días para la investigación de los hechos.

El magistrado basó su decisión en que no era posible inferir "intencionalidad" en la actuación del policía, en las imágenes que muestran el atropello de la víctima identificada como Óscar Pérez de 20 años.

Tras ser arrollado, el joven fue trasladado a una clínica donde se determinó que había sufrido una fractura en la pelvis y que su vida no corría peligro, según un parte médico.

Políticos opositores criticaron al intendente de Santiago, Felipe Guevara, por lo ocurrido, ya que éste había ordenado el aumento del contingente policial en plaza Italia, epicentro de las marchas capitalinas, para evitar que tuviera lugar una manifestación.

Pese a ello, miles de manifestantes lograron doblegar a los policías y ocuparon la plaza entre violentos disturbios en los que una motocicleta policial fue lanzada al río Mapocho que cruza Santiago.

La Policía chilena ha estado en el ojo del huracán luego que organismos humanitarios como Human Right Watch (HRW) o la Oficina de Derechos Humanos de la ONU coincidieran en el uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad durante las protestas que comenzaron en Chile el 18 de octubre.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) denunció, por su parte, que unas 350 personas han sufrido lesiones oculares graves por disparos de perdigones y balines que utilizaba la Policía para dispersar protestas.

El estallido social en Chile lleva ya dos meses en los que se han registrado 26 muertos y miles de heridos.