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Dos juezas del Tribunal Supremo fueron asesinadas este domingo por hombres armados en el centro de Kabul, en un nuevo ataque contra personalidades de la sociedad civil. 

"Desgraciadamente, hemos perdido a dos juezas en el ataque de hoy. Su conductor está herido", dijo a la AFP Ahmad Fahim Qaweem, portavoz del tribunal.

Hasta ahora el asesinato no fue reivindicado, pero el presidente afgano, Ashraf Ghani, y el encargado de negocios estadounidense en Kabul, Ross Wilson, acusaron a los talibanes.

Ambas mujeres se dirigían a su trabajo en su vehículo cuando fueron atacadas por hombres armados, precisó Qaweem.

Hay más de 200 juezas que trabajan en la máxima instancia judicial afgana, añadió.

El Tribunal Supremo ya fue objeto de un ataque en febrero de 2017, un atentado suicida que dejó al menos 20 muertos y 41 heridos. 

Ghani atribuyó el asesinato a los talibanes, acusándolos de librar "una guerra ilegítima".

"El gobierno reitera una vez más a los talibanes que la violencia, el terror, la brutalidad y los crímenes (...) sólo prolongarán la guerra", declaró en un comunicado.

Ross Wilson también condenó el crimen.

 "Matanza sistemática" 

La jefa de la Comisión Independiente de Derechos Humanos afgana, Shaharzad Akbar, calificó estos asesinatos selectivos de civiles como "matanza sistemática". 

"Afganistán está perdiendo uno de sus mayores logros, sus cuadros profesionales y formados, en lo que parece una masacre sistemática, y el mundo parece contentarse con verlo. Debe terminar", tuiteó, lamentándose. 

En recientes semanas, Afganistán ha sufrido una serie de asesinatos selectivos de personalidades, incluidos miembros de medios, políticos y defensores de derechos humanos. 

Muchos periodistas y activistas, preocupados por su seguridad, abandonaron el país.

Miembros de fuerzas de seguridad también son blanco de ataques. El sábado, dos policías murieron en Kabul al explotar una mina junto a una carretera.

Los asesinatos selectivos no suelen ser reivindicados, pero las autoridades culpan a los talibanes, pese a que el Estado Islámico asumió algunos. 

El ejército estadounidense culpó a los talibanes por los ataques selectivos de la semana pasada. 

"La campaña de los talibanes de ataques y asesinatos no reivindicados de funcionarios gubernamentales, líderes civiles y periodistas debe (...) finalizar para que impere la paz", tuiteó el coronel Sonnt Leggett, portavoz militar estadounidense en Afganistán. 

Los talibanes frecuentemente niegan estar involucrados.

Violencia y conversaciones 

Este atentado ocurrió dos días después de que Estados Unidos anunciara una reducción de sus fuerzas en Afganistán a 2.500, el menor número tras los ataques del 11 de septiembre. 

Los talibanes se congratularon por este anuncio, que describieron este domingo como "un paso positivo". 

En febrero pasado, la administración Trump firmó un acuerdo con los talibanes respaldando una retirada completa de sus tropas para mayo de 2021 si garantizan la seguridad.

Pero, sobre el terreno, los insurgentes han atacado a las fuerzas afganas casi cotidianamente. En 2020, perpetraron más de 18.000 ataques, señaló la semana pasada el jefe de inteligencia afgano, Ahmad Zia Siraj. 

La violencia ha aumentado en el país en los últimos meses, pese a las negociaciones de paz en Doha, entre el gobierno afgano y los talibanes, que avanzan lentamente.