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El Consejo de Seguridad de la ONU planea reclamar a los beligerantes en conflictos en todo el mundo que apliquen durante 90 días una "pausa humanitaria", según un proyecto de resolución vinculado a la pandemia de COVID-19.

Revisado el lunes, el proyecto de resolución ahora requiere que "todas las partes en un conflicto armado se embarquen inmediatamente en una pausa humanitaria duradera durante al menos 90 días consecutivos". El objetivo es "permitir la entrega de ayuda humanitaria de manera segura, sin obstáculos y de manera sostenible".

En su primera versión la semana pasada, este texto cocreado por Túnez y Francia solo demandaba una paralización de 30 días, acompañado de un llamado a poner fin a las hostilidades en todos los países incluidos en su programa de trabajo y a fortalecer la cooperación internacional en la lucha contra la pandemia.

Todavía no se ha presentado una fecha para la votación y el problema más espinoso del proyecto sigue siendo un párrafo en blanco sobre el papel de la Organización Mundial de la Salud (OMS), criticado por Estados Unidos.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, lanzó un llamado el 23 de marzo para un alto el fuego inmediato y global, que se supone que respalda el proyecto de resolución en discusión para los países monitoreados por el Consejo de Seguridad: Siria, Yemen, Afganistán, Malí, República Centroafricana, Libia, Colombia y Sudán, entre otros.

Si bien se han observado algunos movimientos hacia el cese de la lucha poco después de esta llamada, más de un mes después varios países se han mostrado a contra mano de esa línea como Yemen, Libia o Sudán del Sur, o se están alejando de la misma, como Colombia, donde El Ejército de Liberación Nacional (ELN), el último grupo guerrillero activo, anunció el lunes la reanudación de sus operaciones militares a partir del 1 de mayo.

El 25 de marzo, la ONU anunció un "plan humanitario" para ayudar a los 30 o 40 países más vulnerables a la pandemia, con una solicitud de fondos de hasta 2.000 millones de dólares. Un mes después, se recaudaron 1.000 millones, según la ONU.

Para proteger a las poblaciones más expuestas a una caída en los ingresos, para alimentarlos y cuidar su salud, el monto total requerido es 90.000 millones, dos tercios de los cuales podrían ser financiados por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) , según una estimación reciente de la ONU.