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París, Francia | Las lluvias diluvianas podrían multiplicarse "abruptamente" en la región africana del Sahel a causa del cambio climático que modificaría el régimen del monzón, según un estudio publicado este miércoles.

El calentamiento podría provocar la llegada "repentina" de una temporada de lluvias muy intensa sobre la región, una vez que supere la barra de los +2°C, incluso los +1,5ºC, respecto a la temperatura registrada durante la era preindustrial, indican estas investigaciones basadas sobre simulaciones y publicadas por la revista Earth System Dynamics.

"A pesar de que pasar ese punto podría ser (en ciertos aspectos) beneficioso, el cambio podría ser tan enorme que se convertiría en un desafío de adaptación mayor para esa región, de por sí inestable", subraya en un comunicado el Postdam Institute for climate impact research (PIK).

"La amplitud del cambio necesita una atención urgente", previene Anders Levermann, investigador en el PIK.

El centro de Malí, Níger y Chad podrían recibir tanta agua como el norte de Camerún o el centro de Nigeria actualmente, que se caracterizan por su clima tropical.

Este cambio está vinculado al calentamiento de los océanos vecinos, en tanto que el viento monzón proveniente del Atlántico se refuerza y deriva hacia el norte. La lluvia, a su vez, al caer atenúa el calor, convirtiendo el proceso en un círculo vicioso.

Según otro estudio publicado en abril, la frecuencia de las tormentas extremas se ha más que triplicado en los últimos 35 años en el Sahel a causa del calentamiento global.

Las tormentas en la región del Sahel se encuentran "entre las más explosivas del planeta", subrayan los investigadores, insistiendo sobre le riesgo de inundaciones y del impacto sanitario en ciudades muchas veces desprovistas de infraestructuras mínimas, además de lo ineficaz que resultan para la agricultura lluvias que provocan la erosión de los suelos.

El Sahel, una vasta franja de tierra semiárida ubicada al sur del Sahara, es una frágil región que ya ha sido castigada durante 20 años por una sequía histórica, entre las décadas de 1970-1980.

Globalmente, el planeta se calienta a una velocidad inédita por el efecto de los gases de efecto invernadero emitidos por las actividades de los seres humanos, por lo que se puede prever una recrudecencia de las catástrofes meteorológicas en todo el mundo. 

Los Estados adoptaron a fines de 2015 un acuerdo cuyo objetivo es limitar el calentamiento global a +2°C, incluso +1,5°C respecto a la época de la revolución industrial, un objetivo que año tras año parece más difícil de alcanzar.