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Con el hocico metido en la hierba, Orna olfatea recelosamente buscando minas hasta que encuentra su objetivo. Entonces, se sienta y mueve la cola excitada, nerviosa por recibir el juguete de goma rojo que le dan como premio.

Este ejercicio no es más que un juego para la perra, de dos años, pero el entrenamiento para la detección de minas está salvando vidas tanto en Bosnia como en el resto del mundo.

El país, todavía inmerso en la labor de limpiar su territorio de las minas terrestres que dejó la guerra de los años 1990, se ha convertido en un importante terreno de entrenamiento para canes más tarde desplegados en lejanas zonas de Asia, África y Oriente Medio.

Al terminar la guerra (1992-1995), alrededor del 8% del territorio de Bosnia estaba lleno de explosivos.

Hoy, los expertos calculan que esta cifra se habría reducido al 2% aproximadamente, en parte gracias al trabajo de los perros entrenados en dos centros gestionados con el apoyo de Estados Unidos y de oenegés noruegas.

Orna, una pastor belga malinois negra y marrón, está siendo adiestrada en un centro de la organización Norwegian People's Aid (NPA) en las afueras de Sarajevo.

Es una de los 40 perros que están siendo amaestrados en este momento, mientras que otros treinta "veteranos" están "disfrutando de una merecida jubilación", explica Gordana Medunjanin, que trabaja en el centro.

Todos los canes son de raza malinois, y tienen reputación de "enérgicos, adaptables y con un gran deseo por el trabajo y la cooperación", según ella.

Los perros adiestrados aquí participan en el desminado de zonas de Bosnia, Irak, Líbano, Somalia, Zimbabue y Camboya.

- "Un juego" -

El adiestramiento empieza cuando los cachorros tienen un mes o mes y medio y dura hasta los 18 meses, indica Namik Dzanko, de 29 años.

Una de las primeras pruebas es confirmar el interés del perro por el juguete de goma, conocido como "kong", que ayuda a motivarle.

Los sabuesos empiezan a entrenar sus habilidades detectando el olor de explosivos escondidos en botes de lata enganchados a un tiovivo. Los perros le dan vueltas al carrusel y se detienen y se sientan cuando olfatean una mina. 

Cada vez que lo hacen bien, se los premia dejándoles jugar un rato con el juguete de goma.

Tras esta etapa, el entrenamiento continúa con la simulación de "campos de minas" en el exterior, que consiste en minas, sin detonador, enterradas en un terreno de 100 metros cuadrados delimitado por una cinta amarilla.

Guiados por sus entrenadores, los perros olfatean metódicamente siguiendo líneas rectas.

Cuando notan el olor del explosivo, lo "señalan" sentándose despacio y apuntando con su hocico hacia el punto sospechoso.

En un campo de minas real, tras este proceso, el área sería inspeccionada por un artificiero.

"El perro no entiende que está buscando una mina y eso es peligroso. Para él, esto es un juego", declara Dzanko, entrenador de Orna.

"[El perro] encuentra algo y lo premian con un juguete. A través de esta experiencia positiva, realiza un trabajo que salva vidas en todo el mundo", agrega.

Principalmente, se utiliza a los perros para limpiar zonas sospechosas alrededor de campos de minas conocidos, puesto que se los puede enviar al "corazón" del área si no se conocen las posiciones exactas de los explosivos.

Usar perros para el perímetro ahorra tiempo a los artificieros, según Nermin Hadzimujagic, cuyo centro para perros detectores de minas financiado por Estados Unidos y situado en Borci (sur) ha enviado canes a Afganistán, Kosovo y Líbano.

"En una jornada de trabajo, un artificiero puede inspeccionar una área de entre 70 y 100 metros cuadrados, mientras que un perro puede cubrir hasta mil" metros cuadrados, explica.

- "Como futbolistas"-

Bosnia se marcó como objetivo quedar libre de minas para 2025.

Más de medio millón de habitantes, o sea, el 13% de la población, todavía vive cerca de zonas peligrosas.

Desde que terminó la guerra, las minas antipersonales se cobraron la vida de 617 personas, incluyendo 53 artificieros, según el centro nacional BHMAC.

Sin embargo, ninguno de los perros entrenados en Bosnia ha muerto en sus misiones, ni en ese país ni en el extranjero.

Los perros son examinados dos veces al año y deben estar en perfectas condiciones.

"De otro modo, ya no pueden ser usados en operaciones de desminado", señala Hadzimujagic, de 44 años.

"Si al perro le pasa desapercibida una mina y alguien tiene un accidente al día siguiente, nosotros somos cómplices", apunta Emir Cukas, un adiestrador de la unidad de defensa civil de desminado de Bosnia.

Los animales pueden trabajar durante una docena de años si están en buena salud, pero es crucial que sean entrenados a lo largo de toda su vida, según él.

"Son como futbolistas, como cualquier deportista. Si entrenas cada día, eres bueno".