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El exárbitro costarricense Berny Ulloa recuerda con mucho cariño las anécdotas y vivencias que tuvo con Diego Armando Maradona a quien le tocó dirigir en cuatro partidos de Copas del Mundo.

Sus recuerdos más grandes los tuvo en el Mundial de México 1986, en el que el astro argentino tuvo una de sus labores más destacadas en su carrera.

En aquella histórica cita, Ulloa le dirigió a Maradona en tres cotejos ante Bulgaria, el recordado partido ante Inglaterra en cuartos de final y la final ante Alemania.

Sin embargo, su principal anécdota se dio en partido ante Inglaterra, primero por el gol de la Mano de Dios que asegura no alcanzó a ver desde el otro lado de la cancha y solo se preguntó cómo hizo el Diego para elevarse tanto.

Así como el gol del siglo, que Ulloa cataloga como una genialidad.

“La anécdota más importante fue el partido ante Inglaterra. En el minuto 38 fue a ejecutar un saque de esquina y él me pidió correr a la gente (fotógrafos) que estaban en la esquina para cobrar el centro.

“Luego yo sentí que algo cayó a la espalda mía, era la bandera con la asta y le dije: “Diego no podés correr esto, está bien con la gente, pero la bandera no, tenés que juntarla”.

Ulloa cuenta que el exastro argentino se tomó esto con algo de molestias y le reclamó.

“A regañadientes, y muy a su forma de ser, se inclinó y cogió el mástil y lo colocó en el hueco y le dije yo: “el trapito también”. Entonces se agachó y la cogió y la puso apenas encima. Él volvió y me dijo, “qué querés, me estás jorobando”, aseguró.

Maradona tomó la bandera, la colocó bien y se acercó al tico para decirle: “¿Complacido señor Ulloa?”.

El tiro de esquina fue intrascendente y según el exsilbatero, el Pelusa lo hizo para enfriar el partido.

Luego se volvieron a ver las caras en la final de ese Mundial ante Alemania.

Justo antes de arrancar el argentino se acercó al cuarteto arbitral y les deseó suerte, incluso asegura que un medio de comunicación les tomó una foto juntos para el recuerdo.

Curiosamente, Ulloa y Maradona volvieron a verse las caras cuatro años después en el Mundial de Italia 90.

Ya con un Diego como gran estrella Mundial y venerado en Italia, de hecho, aquel partido se disputó en el estadio San Paolo de Nápoles donde ya era toda una celebridad.

“La gente ahí lo veneraba más que al santo patrono de la ciudad. Eran como locos con él. Creo que eso le afectó a él, pues él no podía salir, la gente no lo dejaba ni salir a caminar 100 metros”, aseveró el tico.

Ulloa asegura que para su sorpresa el Diego se acordó de él y lo saludó de forma calurosa.

“Fui a recoger al equipo argentino para que salieran al terreno de juego y en el túnel de acceso pregunté que dónde estaba Diego. Ahí fue donde me tocó la espalda y me dio un gran abrazo: “Ulloa qué gusto de verlo, ¿cómo está la familia?” Yo le dije que todo bien”, rememoró el costarricense.

Finalmente, Ulloa describe el día como algo triste y siente que el mundo tenía que disfrutarlo todavía más.

“Me entristece mucho su muerte, pues el fútbol mundial perdió a una gran figura y el pueblo argentino pierde un gran ser humano. Yo tuve el gusto de tratarlo, un gran profesional y buena persona. El mundo debió de haberlo disfrutado más”, concluyó.