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El aterrizaje de cinco helicópteros militares de Estados Unidos en República Dominicana, con tropas a bordo, generó revuelo en el país caribeño, pero las autoridades salieron al paso a la controversia al calificar el hecho como un "procedimiento de rutina".

La llegada de las aeronaves la noche del miércoles a Puerto Plata, provincia costera del norte de República Dominicana, abrió especulaciones entre la población local en momentos en que una banda mantiene secuestrados en el vecino Haití a 16 misioneros estadounidenses y uno canadiense desde mediados del mes pasado, por cuyo rescate piden 17 millones de dólares. 

Los helicópteros dejaron el país este jueves.

Frente a una oleada de especulaciones en redes sociales que apuntaban a "una intervención" en Haití, el Ministerio de Defensa dominicano informó que las aeronaves contaban con permiso para aterrizar a fin de cargar combustible y dar descanso a sus tripulantes.

"En relación a la presencia de los helicópteros norteamericanos que aterrizaron en la provincia de Puerto Plata, previa autorización, estos realizaron una parada técnica de reabastecimiento de combustible y descanso de tripulación por cantidad de horas de vuelo, siendo este un procedimiento de rutina cuando se recorren largas distancias", informó en Twitter el ministerio.

"Los helicópteros despegaron en la mañana de este jueves y seguirán su ruta programada", agregó el documento.

Según el periódico Diario Libre, que identificó a los helicópteros como del tipo Black Hawk y Boeing CH-47 Chinook, "las aeronaves despegaron de las Bahamas y se dirigían hacia su base en Puerto Rico".

"La gente empezó a especular que pudiera tratarse de una escalada militar", contó a la AFP Antonio Heredia, un militar retirado de 40 años que vive en Puerto Plata.

"Helicópteros provenientes de Estados Unidos hacen parada en República Dominicana y se especula de posible intervención americana en Haití como respuesta al secuestro de misioneros", publicó más temprano en Twitter una emisora de radio local, en medio de una la avalancha de mensajes que se produjo en redes sociales.

En los últimos meses y tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, la inseguridad en Haití ha empeorado drásticamente por el auge de bandas armadas.