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Costa Rica se convirtió, el pasado 23 de diciembre, en el tercer país latinoamericano en recibir las vacunas contra la COVID-19, luego de que las dosis llegaran también a México y Chile para ser aplicadas a su población.

Los costarricenses recibieron un primer lote de 9.750 dosis, que son aplicadas exclusivamente a adultos mayores, residentes en hogares de larga estancia, y trabajadores de la salud.

Teletica.com conversó con Eugenia Corrales Aguilar, catedrática viróloga del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET) de la Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica (UCR) sobre este tipo de vacunas contra la COVID-19.

¿Qué podemos esperar de la COVID-19 para los próximos cuatro meses?

Esperamos un aumento de casos, de hospitalizaciones y de muertes. Lastimosamente, los descuidos de diciembre tendrán consecuencias importantes en los próximos meses. Sobre todo en enero, ya que la transmisión actual está muy elevada en números y para Navidad y Año Nuevo, si bien muchos siguieron las recomendaciones indicadas por las autoridades y los expertos, muchos cometieron y cometerán imprudencias. Esto traerá un aumento de casos y, aunado a la saturación del sistema de salud, traerá muerte. Esto también impulsado por el cansancio, hartazgo (o hasta necesidad) de las personas.

Están circulando muchas versiones sobre los efectos de las vacunas. ¿Qué tan peligrosa es una autorización de emergencia?

La autorización de emergencia no implica que los estudios realizados hayan sido incompletos, a la carrera o se haya comprometido la seguridad de la vacuna. El asunto es que normalmente se siguen estudiando las vacunas o los medicamentos por un periodo de dos o tres años, después de los estudios de fase 3.

Pero al observar tan pocos efectos adversos o efectos temporales (fiebre, dolor, malestar, etc.) por la vacuna en menos de 24 horas y remediables con medicamentos como acetaminofén, al tener estudios previos con estas nuevas tecnologías desde el 2013, al tener una eficacia demostrada tan buena (mayor del 90%) y debido a la necesidad imperante causada por un aumento exponencial de infecciones y muertes por este virus, esta fase de observación se determinó que se puede realizar ya, en tiempo real. Pero eso no quiere decir que seremos sujetos de investigación, esto ya terminó con la fase 3 y se hace para todos los medicamentos que salen al mercado. 

Además, no hay que perder la perspectiva, que los beneficios que se obtienen por la vacunación sobrepasan por mucho la probable aparición de estos síntomas adversos pasajeros. ¿Qué es mejor, una fiebre de un día por la vacuna a la probabilidad de entubación y muerte por la enfermedad? 

¿Sirve la vacuna para todos los grupos de personas?

La vacuna no fue evaluada en los estudios de fase 3 en personas menores de 16-18 años (dependiendo de si es Pfizer, Moderna o AstraZeneca), en embarazadas, mujeres en lactancia ni numerosamente en muchas otras personas con patologías que comprometen el sistema inmune.

Esto no quiere decir que sean peligrosas para estos grupos, pero al no probarse en ellos (y esto es por simplificación de los estudios clínicos), no hay evidencia de que no presentan algún riesgo. Por lo tanto, hasta que no haya evidencia científica de que no sea un riesgo, muchos, contando al Ministerio de Salud, decidieron no vacunar a este grupo. Además, en menores de 18 años, ya que aún no hay una dosis pediátrica efectiva comprobada. En el mundo, ya se están realizando los estudios para demostrar si hay o no riesgo. En personas con algún problema con el sistema inmune, no se ha demostrado riesgo o contraindicación, pero puede ser que la magnitud de la respuesta inmune no sea la misma, por lo que también están realizando estudios para determinar si necesitarán una dosis más u otro régimen de dosis diferente.

Estas tres vacunas, pero sobre todo las de Pfizer y Moderna por la tecnología en la que se basan, no implican un riesgo de complicarse a las personas con el sistema inmune comprometido como aquellas vacunas que implican virus atenuados o debilitados. Esto es una ventaja más de este tipo de tecnología.

¿Se debilitará el coronavirus al estar vacunada la mayor parte de la población? Es decir, ¿es una forma eficaz de frenar la pandemia?

Esto no se puede saber aún. Es un hecho que la vacuna disminuye la severidad de la enfermedad, las hospitalizaciones y, por ende, las muertes. Se deberá llegar a un nivel de al menos el 70% de la población mundial vacunada. Aquí se evidenciarán, lamentablemente, diferencias e inequidades en el acceso a la salud y a la vacunación. Sin embargo, se espera que sea un alivianamiento a los sistemas de salud y a las medidas tipo cuarentenas estrictas. Aun así, puede suceder que el virus mute a una variante de escape de la respuesta inmune producida por esta vacuna y haya que afinar a futuro refuerzos vacunales contra esa variante o varias variantes.

Esto es un proceso que tarda su tiempo y lo vemos con otros virus como los influenza de circulación constante anualmente. Debido a esto, es importante mantener los sistemas de vigilancia epidemiológica y genómica de los virus circulantes.

¿Cuánto dura la inmunidad y qué factores intervienen?

Por una infección natural, hasta ahora los estudios demuestran que la inmunidad se mantiene por 6-8 meses, pero es porque por ahí van las cohortes estudiadas. La pregunta es si la inmunidad que se produce es protectora. La inmunidad producida en los vacunados en los estudios fase 2 y 3 demuestran al menos 3-4 meses de protección, pero es porque por ahí nuevamente van las cohortes estudiadas. La inmunidad producida por la vacuna se espera que sea más elevada, mantenida y protectora que la inmunidad natural.

Factores como tipo de virus, sitio de infección, estrategias del virus para modular la respuesta inmune, genética del ser humano, estado de salud del ser humano, edad, etc., influyen en el tipo y la duración de la respuesta inmune. Aun así, se están estudiando estos tiempos de duración y es muy probable que en 1-3 -10 años se podría necesitar algún refuerzo vacunal. Esto se contempla en los procesos actuales y también depende mucho de nuestro comportamiento como seres humanos. 

¿Qué se sabe sobre los efectos secundarios de la vacuna contra el coronavirus?

Se sabe que producen efectos tipo "un resfriadito", que tarda de 24-48 horas después de la vacunación, fiebre, dolor muscular, dolor de cuerpo, cansancio, escalofríos. Estos son signos que son producto de la activación del sistema inmune: son temporales y se pueden disminuir tomando un acetaminofén o pastilla compatible. Ha habido, hasta hoy, menos de ocho personas que han tenido reacciones alérgicas severas (de millones vacunados). Esto se produce, parece ser, por alergia a uno de los componentes puntuales en la vacuna.

Aquellas personas con alergias a otras cosas como alimentarias, a animales y aún a otros medicamentos como la aspirina o la penicilina, al látex, etc. se recomiendan vacunar, pero deben permanecer en observación por 15-30 minutos. Esto no solo procede así con esta vacuna, sino con cualquier inyectable. 

¿Qué debería tener en cuenta una mujer que quiere iniciar un embarazo o que ya está embarazada frente al coronavirus?

También aplica para mujeres en lactancia. Primero, que si los otros nos vacunamos y seguimos las instrucciones de prevención, indirectamente las estamos protegiendo. Empatía. 

Segundo, se están realizando seguimientos e investigaciones del caso para determinar si hay o no riesgo de la vacunación, es probable que no lo haya, pero hay que demostrar que así es. 

En otros países como en Estados Unidos, se deja como decisión propia e informada a la mujer el vacunarse o no. Si la mujer es de los que están en la primera línea atendiendo pacientes, la mayoría deciden vacunarse voluntariamente. Se debe evaluar el riesgo propio e individual. Es probable que cuando ya en Costa Rica se deban o no vacunar, haya suficiente evidencia para dar una instrucción clara sobre el asunto. 

¿Qué explicación hay, hasta el momento, de por qué los niños, a pesar de tener un sistema inmunológico inmaduro, tienen pocos síntomas del COVID-19?

Se sospecha de varias razones, pero ninguna está demostrada hasta el momento: sistema inmune inmaduro, infecciones previas y constantes con otros coronavirus, poca carga viral, tener menos factores de riesgo que complican el cuadro COVID-19 (tipo diabetes, hipertensión etc.), presentes en mayor porcentaje en mayores de 65 años. Las comorbilidades son muy importantes en la complicación por esta infección.

Después de ponerse la vacuna, ¿puede salir esa persona sin mascarilla y llevar una vida normal?

Absolutamente no. Hasta que no se alcance un nivel de protección global o por lo menos general en la mayoría de la población por la vacunación, se debe seguir con las medidas preventivas para evitar la transmisión. Esto porque no se ha demostrado que los vacunados no puedan tener el virus replicándose (aunque sea en poca cantidad) y lo puedan transmitir. Lo malo sería transmitirlo a una persona que no se ha vacunado aún. La vacuna evita severidad, hospitalización y muerte, no infección. 

¿Es necesario utilizar un espray para rociar alcohol en la mascarilla luego de llegar del trabajo o es peligroso para la salud?, ¿Cuál es la mejor manera de cuidar las mascarillas?

La mascarilla al humedecerse pierde efectividad, por lo tanto no se recomienda rociarla con nada.

Las mascarillas de tela deben cambiarse cada tres horas, ya que debido a la respiración se humedecen. No manipularlas tocando el frente o por dentro, sino tocar solo las tiras con las que se sujeta, ya sea en las orejas o en la cabeza. 

Si está afuera de su casa o lugar de habitación se recomienda poner la mascarilla usada en una bolsa y cerrarla herméticamente. Luego ponerse una nueva. Al llegar a casa, poner la usada de la bolsa y/o la que lleva puesta inmediatamente en un balde con agua y jabón. Siempre lavarse las manos antes y después de manipularlas. Lavarla normalmente como cualquier prenda, pero se debe tener atención en que hay un número de lavadas máximo para asegurar la efectividad. Esto lo debería indicar el fabricante.

¿Qué piensa usted sobre la insensatez de muchas personas en esta pandemia?

Lo que demuestra esta insensatez es una deficiencia en la educación y, sobre todo, en la educación científica básica para entender o para informarse sobre la magnitud del evento global infeccioso que estamos viviendo, pero también para entender lo maravilloso del avance de la ciencia, del trabajo en equipo, etc. que está brindando soluciones como la vacuna.

Además, de una falta de empatía creer que no soy parte de una sociedad y de un mundo globalizado y que mis acciones no afectan a otro.

Un individualismo y egoísmo severo al pensar que, aún siendo una persona saludable y joven, yo puedo ser la causante de llevarle el virus a una persona con riesgos que no va a salir bien o del todo después de la infección.