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Diego Espinoza Flores es un hombre al que la vida le dio un giro de 360 grados el 17 enero del 2019, cuando se encontraba con unos amigos pasando la noche y fue atacado a balazos por unos delincuentes que lo asaltaron.

Flores recibió tres disparos, uno de los cuales tocó su médula espinal, y aunque los doctores le dijeron a su familia que no volvería a caminar, este joven de 35 años le ha demostrado a la vida que tiene muchos motivos para no darse por vencido y ya comenzó a dar sus primeros pasos en su rehabilitación.

Actualmente está luchando por mejorar su terapia y se ha convertido en una motivación de vida para muchas personas que ven en él un ejemplo de superación y esfuerzo.

Teletica.com conversó con este hombre para conocer más de esa motivación que lo hace luchar cada día y, además, no llenar su corazón con rencor ni venganza.

¿Cómo es tu historia de vida?

Yo era una persona muy activa, me encantaban los deportes, el gimnasio era prácticamente mi vida, trabajaba para el MEP en la parte administrativa y siempre he sido una persona muy unida con mi familia y demás, pero sobre todo muy muy activa.

¿Qué pasa el 17 de enero?

Estaba en un bar en Desamparados con amigos, yo salgo del bar con una amiga para irnos a la casa, en ese momento que salimos mi amiga se monta al carro y me llegan dos tipos por atrás, me encañonan, yo nada más siento las pistolas en el cuello, andaba una cadena de oro y ellos comienzan a forcejear y a decirme cosas para arrebatarme la cadena, yo estaba de espaldas a ellos y no sabía bien lo que estaba ocurriendo, yo en eso me doy vuelta y veo donde los tipos me están apuntando y lo que hago es aferrarme a la cadena, me decían que me iban a matar si no les daba mis pertenencias, pero mi reacción fue de agarrar la cadena y salir corriendo.

Es en ese momento donde los tipos me disparan en tres ocasiones, yo quedo tirado en el suelo y ahí ellos me terminan de quitar todas mis pertenencias.

¿Dónde ingresaron las balas?

Fueron tres balas, una de ellas me ingresó en el brazo y me reventó el radio del brazo, otra ingresó por el tórax, fue la que me hizo más daño, me quitaron un riñón y los nervios inferiores del lado izquierdo se me dañaron.

La bala quedó exactamente en medio de dos vértebras, ahí la tengo metida todavía, en medio de la vértebra L2 y L3. No me la sacaron en la operación porque los doctores decían que podía ser más peligroso, pero al final nos dimos cuenta que no.

¿Qué pasó por tu mente cuando estabas al borde de la muerte?

Uffff… pasan muchas cosas… yo cuando pude reaccionar les dije a mis amigos: métanme al carro y llévenme al hospital, estábamos cerca de la clínica Marcial Fallas en Desamparados y ahí ya estaba consciente de lo que estaba pasando.

Pasaron por mi mente miles de cosas, yo le decía a Dios que cómo me iba a morir en ese momento, mi hijo, mi hijo, yo tengo un hijo, tengo que velar por mi familia y fue súper difícil, yo me estaba ahogando, no podía respirar porque interiormente estaba todo desangrado.

Yo sabía que si cerraba los ojos me moría, los ojos se me comenzaban a cerrar, no podía contenerlo, entonces los abría con fuerza, ¡de verdad no podía morirme! Estaba muy joven, tenía a mi familia, pero sobretodo no paraba de pensar en mi hijo de 4 años.

¿Es usted una persona distinta ahora a cómo era antes del ataque?

Totalmente, la vida te cambia, a la persona que no le cambie con algo así, quien sabe que está pensando, yo ahora valoro más todo, valoro mucho a mis padres, a mi novia, que es una persona que ha estado conmigo en los momentos más difíciles, a mi hermano, un apoyo incondicional, en realidad uno termina valorando más a todas las personas que uno quiere y en realidad no las abraza y les dice te amo.

La vida en verdad te cambia y usted comienza a valorar muchas cosas de la vida que antes no apreciaba, simplemente las veía como cualquier cosa.

¿Cómo ha sido su rehabilitación? ¿Qué le decían los doctores?

Ha sido muy difícil, los doctores dijeron que yo no iba a volver a caminar: “Se salvó, pero él no va a caminar”, les dijeron a mis padres.

Cuando después me pasaron al CENARE a rehabilitarme empecé la terapia, las personas lo tratan a uno súper bien, entonces yo ya comencé a moverme, yo antes no movía nada, el tronco yo no lo controlaba.

Ellos me dieron una buena luz, porque yo si tenía movimiento en las piernas y lo tengo todavía gracias a Dios, entonces si me dieron buenas esperanzas al principio.

Después yo pasé por una etapa bastante fuerte, yo tengo un dolor en la pierna izquierda que es crónico y es incontrolable, cada cuatro horas me tienen que inyectar morfina.

Me mandaron al Max Peralta de Cartago, me hicieron una cirugía muy difícil que aquí la hacen muy poco, me metieron un neuroestimulador, es una operación que te hacen por atrás, por la columna y te meten un aparato que lo tenés por dentro, con unos cables conectados a la médula espinal, eso se supone que manda unas energías y estas cambian en lugar del dolor.

Pero a mí eso no me sirvió, pero la verdad todo fue muy rápido, en ese hospital no me trataron muy bien. Al final me lo tuvieron que quitar.

¿Cómo va el proceso judicial contra los hombres que te atacaron?

Eso está todavía en proceso, hay uno que si está detenido, el que me disparó, al parecer si lo agarraron y está en prisión, pero todo está en proceso porque de los otros no se sabe nada.

¿Cómo motivarías a las personas que se sienten tristes o deprimidas para que vean este 2020 como un año diferente en sus vidas?

A como yo lo hice igual, a las personas que se sienten así siempre les digo que luchen, que sigan adelante, que nunca se den por vencidos, que por más dura que sea la prueba, traten de levantarse, por más que les digan que no, ustedes siempre van a poder hacerlo, entonces que se levanten, por más dolor, por más sentimientos que tengan traten de levantarse, subir y hacer ejercicio, terapia, ponerle en la vida, la vida es hermosa, es lindísima y tienen que valorar lo que ustedes tienen, levántense y luchen por lo que ustedes en verdad quieren.

Diego, ¿cree usted que el ser humano tiene que esperar a que suceda algo crítico en su vida para cambiar?

Bueno es una excelente pregunta, yo creo que en verdad sí, a veces somos muy tontos y estamos ahí como si nada, en un stand by, vemos la vida toda normal, todo el mundo feliz, no pasa nada, uno cree que no le va a pasar nada, pero en realidad cuando le sucede, uno se da cuenta de que en verdad necesitaba algo así… para cambiar totalmente lo que uno estaba haciendo.

¿Qué mensaje le dirías a los jóvenes que talvez andan haciendo loco o que se creen inmortales?

Yo soy joven, andaba en un mundo de pura felicidad, que era el más carga, muchos jóvenes andan haciendo mal, haciendo daño, yo les digo que se sienten, que piensen lo que están haciendo, que cambien totalmente lo que están haciendo, porque al final de cuentas todo eso siempre va a llegar a lago malo, todo lo que están haciendo mal siempre al final llegará a algo malo, en un hospital, en la cárcel, en la muerte, en lo que sea, entonces que en verdad recapaciten y cambien, porque la vida es hermosa y lo que hay que hacer es disfrutarla, hay que hacerle el bien a las otras personas, que vean las cosas de otra manera porque todo lo que estén haciendo mal al final de cuentas siempre va a llegar a algo malo.