Por Teletica.com Redacción |23 de mayo de 2016, 11:28 AM

La boda del año ocurrió el sábado en una exclusiva propiedad de Valle de Bravo, al suroeste de la capital mexicana: la actriz Eva Longoria contrajo nupcias con el millonario empresario televisivo Pepe Bastón, uno de los altos mandos del conglomerado Televisa.

Todo estaba previsto para que el enlace se realizara sin el acoso de los medios y paparazzis: la cadena prohibió a sus periodistas dar cuenta de algún detalle previo, y los invitados se comprometieron a no abrir su boca.

La boda estaba vendida en exclusiva a la revista ¡Hola!, que suele pagar jugosos montos por este tipo de eventos.

Pero nadie sospechó que a un policía del pueblo se le escaparía contarle a los cazadores de noticias.

Ellos ni lerdos ni perezosos, alquilaron una casa que se encontraba a una mayor altura de la propiedad donde tendría lugar el matrimonio, que además estaba resguardada por numerosos agentes de seguridad privada en vista de los invitados de alto nivel, según reportes de medios como El País y El Universal.

"Este caso ha sido de lo más sencillo. La casa de Pepe Bastón (donde se celebró el enlace) está en una colina, de manera que solo tuvimos que encontrar otra casa más arriba para tener toda la vista del jardín. Ni siquiera tuvimos que pagarle a los dueños", contó a El País el fotógrafo Christian Ponce.

Entre ellos destacan la familia Beckham -amigos íntimos de Longoria-, Ricky Martín, el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga -uno de los hombres más ricos de México-, y otras figuras del entretenimiento, la música y la crema y nata mexicanas.

Y entre las fotos que captaron -incluso un par de días antes- están las de los Beckham en el jacuzzi y de Martin caminando solo con una toalla.

Pero hubo otro detalle inesperado: algunos de estos invitados no se aguantaron las ganas y publicaron en sus redes sociales imágenes del enlace y del fiestón, algo que la revista quería evitar a toda costa.

Y en redes sociales -principalmente en Instagram- los famosos publicaron sus fotos con los esposos o en pleno bailongo con otros famosos.

Así que lo que prometía ser la boda del año en México y con altas dosis de discreción quedó solo en un deseo.