Por María Jesús Prada 16 de febrero de 2026, 16:25 PM

Rodolfo Méndez está a punto de cumplir 44 años de carrera en la radio. Una vida entera narrando fútbol que, con el tiempo, encontró continuidad en la voz de su hijo Adrián. Sin embargo, los casos de padres e hijos que se dedican a la narración deportiva son poco comunes. Así lo señaló Gustavo López en su espacio Casual, de TDMAX, al presentar a esta dupla que hoy comparte profesión, estilo y hasta una locución sorprendentemente similar.

Por primera vez, Rodolfo, de Columbia, y Adrián, de Teletica Radio, se sientan juntos a conversar en una entrevista que va más allá del fútbol. La charla recorre su trayectoria en la radio, el vínculo familiar y uno de los episodios más difíciles que ha enfrentado la familia Méndez.

Hace cuatro años, Adrián enfermó gravemente de COVID-19. Gustavo “Tavo” López recordó durante la conversación que Adrián “llegó a tiempos extra”, utilizando una metáfora futbolera para describir lo crítica que fue su situación. Rodolfo, por su parte, completó la idea con otra imagen propia del fútbol: “En realidad llegó a penales”.

Adrián permaneció internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Max Peralta. Su estado era crítico. Pasaron semanas sin que él tuviera consciencia de lo que ocurría.

“Cuando ya recuperé la consciencia, estaba en la UCI del Hospital Max Peralta y el doctor se paró frente a mi cama, yo todavía tenía el tubo en la garganta, no podía moverme y lo observaba. Estando ahí, el doctor me dijo: 'Usted se murió, yo a usted lo vi muerto, no sé cómo todavía está aquí' y se dio media vuelta y se fue,” recuerda Adrián.

Para Adrián, el tiempo se había detenido. Cuenta que lo durmieron un 8 de abril y despertó hasta el 13 o 14 de mayo. Lo primero que recuerda es a su mamá hablándole y llorando a su lado. En ese momento pensó que apenas había pasado una noche. Poco a poco fue comprendiendo todo lo que su familia había vivido mientras él permanecía inconsciente.

En casa, la incertidumbre era constante. Rodolfo recuerda con claridad el día más duro. Recibieron una llamada del hospital en la que les indicaron que debían prepararse porque Adrián probablemente no amanecería. Sin embargo, junto a su esposa mantuvieron la fe y respondieron que creían que no sería necesario.

La familia se aferró a la oración. Dos días después acudieron a la Basílica de los Ángeles para una plegaria con el padre Adrián. Rodolfo recuerda ese momento como una experiencia profundamente espiritual. Eran los únicos en el templo. Adrián relata que el sacerdote incluso cerró la basílica y bajó la imagen de la Virgen de los Ángeles solo para ellos.

“En el día más duro que tuvimos, que fue un lunes, nos llamaron del hospital y nos dijeron que había que preparar todo porque Adrián no amanecía. Comenzamos a orar duro, tuvimos una oración muy fuerte dos días después en la Básilica con el padre Adrián. Somos devotos a la Virgen y fue una oración tan fuerte ante la Virgen de los Ángeles. No había nadie en la iglesia, solo nosotros”.

Al salir de la iglesia, Rodolfo asegura que sintieron una paz difícil de explicar. Tres días después, cuando los médicos giraron el cuerpo de Adrián en la cama del hospital, comenzó a mostrar una mejoría inesperada.

Con el paso del tiempo, Adrián conoció la gravedad de su situación. Los médicos le explicaron que había sido declarado “código dorado”, una categoría que se utiliza cuando médicamente ya no hay opciones. Incluso le contaron que estaba utilizando una máquina que podía salvar a otro paciente con mejores probabilidades de recuperación y que la decisión era desconectarlo al amanecer siguiente. Sin embargo, cuando el equipo médico volvió a evaluarlo, notaron una mejoría en su estado de salud.

Para Rodolfo, no hay duda de lo que ocurrió: fue un milagro. Adrián comenzó a mejorar y el 31 de mayo salió del hospital. El regreso a casa, sin embargo, marcó el inicio de otra etapa. Su padre lo describe como “un bebé grande”: había que ayudarlo en todo.

“Cuando a mí me levantan y me pongo de pie, estuve de pie 8 segundos y me bajaba el sudor como si hubiera corrido una maratón del esfuerzo tan grande que era”, recuerda Adrián.

Los pronósticos tampoco eran alentadores. Rodolfo cuenta que un terapeuta le dijo que Adrián no caminaría en un año. No obstante, cuatro meses después ya estaba trabajando.

Hoy, ambos comparten micrófono y pasión. Padre e hijo narran fútbol, pero también comparten una historia que los marcó profundamente. Sentados juntos frente a las cámaras, hablan de familia, fe y del privilegio de seguir contando partidos… y vida.

Puede repasar el programa completo haciendo clic aquí: https://www.tdmax.com/.

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