Seis terremotos que han cimbrado al mundo en 2026
Estos casos muestran que la magnitud importa, pero la gravedad depende también de otros factores.
¿Es 2026 un año destacado en materia de terremotos? Teniendo en cuenta el número de sismos de gran magnitud, no parece ser un año excepcional. En promedio, se producen en todo el mundo unos 15 terremotos de magnitud 7 o superior cada año. Hasta mediados de agosto de 2026 se registraron diez. Lo que sí llama la atención son las devastadoras consecuencias de algunos de estos sismos.
Venezuela: dos terremotos en solo 39 segundos
El 24 de junio, Venezuela sufrió la catástrofe sísmica más mortífera del año hasta la fecha. Un terremoto de magnitud 7,2 fue seguido apenas 39 segundos después por otro aún más fuerte, de magnitud 7,5. Las zonas más afectadas fueron el norte del país y la capital, Caracas.
Según datos oficiales, más de 6.300 personas perdieron la vida a causa de este doble sismo. Además, las consecuencias para la infraestructura del empobrecido país son dramáticas. Un análisis basado en imágenes satelitales realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Oregón concluyó poco después del desastre, de forma preliminar, que más de 58.000 edificios podrían haber resultado dañados o destruidos.
Filipinas: el terremoto más fuerte del año
Con una magnitud de 7,8, el terremoto registrado el 8 de junio frente a la costa sur de la isla filipina de Mindanao ha sido el más fuerte de 2026 hasta ahora. Su epicentro se localizó a unos 57 kilómetros de profundidad y las sacudidas se sintieron en amplias zonas de la isla.
Según el recuento de las autoridades, al menos 107 personas murieron como consecuencia del sismo. Que el número de víctimas fuera muy inferior al registrado en Venezuela, pese a su enorme magnitud, demuestra una vez más que la fuerza de un terremoto no lo dice todo sobre sus consecuencias.
Colombia: cientos de muertos pese a la gran profundidad
El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia. El epicentro se situó en el departamento del Chocó, cerca de San José del Palmar. Aunque el sismo se produjo a más de 100 kilómetros de profundidad, el desastre natural causó graves daños.
Según las estimaciones disponibles hasta ahora, más de 260 personas perdieron la vida. Los deslizamientos de tierra y las carreteras dañadas dificultaron la búsqueda de personas sepultadas bajo los escombros y el suministro de ayuda a localidades aisladas. Después de Venezuela, este fue el terremoto con mayores consecuencias registrado en América Latina en lo que va de 2026.
Tonga: un terremoto gigantesco con daños limitados
El 24 de marzo, un fuerte terremoto sacudió la región de Vava'u, en el reino insular de Tonga, en el Pacífico. Con una magnitud de 7,5, se situó entre los más potentes del mundo durante este año. Sin embargo, como no causó daños importantes ni víctimas mortales, apenas recibió atención mediática.
El terremoto se produjo a una profundidad extraordinaria, de unos 230 kilómetros, por lo que las sacudidas llegaron notablemente atenuadas a la superficie.
Japón: fuerte terremoto submarino frente a la costa de Sanriku
Frente a la costa noreste de Japón se produjo un terremoto submarino el 20 de abril. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó su magnitud en 7,4.
La región situada frente a Iwate, en la costa de Sanriku, alcanzó una triste notoriedad tras el tsunami de 2011. Sin embargo, en 2026 el desastre fue mucho menos grave que el terremoto de magnitud 9 ocurrido quince años antes, a pesar de la emisión de una alerta de tsunami. Esta vez no se produjo ningún tsunami devastador. No se registraron víctimas mortales y únicamente dos personas resultaron levemente heridas. Aun así, el terremoto volvió a poner de manifiesto hasta qué punto Japón está marcado por su ubicación en el Anillo de Fuego del Pacífico.
Este cinturón volcánico, de unos 40.000 kilómetros de longitud, se extiende a lo largo de los márgenes del océano Pacífico, donde convergen varias placas tectónicas.
Afganistán: temblor menor, pero igualmente mortal
El terremoto registrado el 3 de abril en Badakhshan, Afganistán, alcanzó una magnitud de "solo" 5,8, por lo que ocuparía una posición modesta en una lista de los terremotos más fuertes del año. Sin embargo, causó al menos doce muertes.
Precisamente por ello forma parte de una selección de los terremotos más importantes del año. En los países con menos recursos, incluso los sismos relativamente débiles pueden tener consecuencias mortales. La calidad de las construcciones y la difícil accesibilidad de muchas regiones incrementan el riesgo, al igual que unos sistemas de protección civil poco desarrollados.

