Sarampión en Estados Unidos: el llamado a la vacunación llega tarde
El sarampión sigue propagándose por EE. UU. Los llamados de las autoridades gubernamentales no podrán evitar que el país pierda sus estatus de libre de sarampión.
En respuesta al creciente número de sarampión en Estados Unidos, el más alto desde el año 2000, Mehmet Oz, el mediático médico y coordinador de los programas de seguro médico Medicare y Medicaid bajo la administración de Donald Trump, ha hecho un llamado a los estadounidenses para que se vacunen contra el sarampión.
Estados Unidos todavía se considera libre de sarampión, según los estándares internacionales, pero, al no poder frenar el aumento de casos, probablemente pierda ese estatus en 2026.
En una entrevista con la cadena CNN esta semana, Oz afirmó que existe una "solución" al problema del sarampión en Estados Unidos. Allí dijo: "Vacúnense, por favor".
"No todas las patologías son igualmente peligrosas ni todas las personas son igualmente susceptibles, pero el sarampión es una de las enfermedades contra las que se debe vacunar", declaró. La presentadora de CNN, Dana Bash, cuestionó a Oz la contradicción entre su llamado a las vacunas y las opiniones de su jefe, el secretario de Salud de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr. , quien desde hace tiempo pone en duda la seguridad de las vacunas.
Desde su nombramiento como miembro del gabinete de Trump, Kennedy ha supervisado la revisión de las recomendaciones de vacunas en EE. UU., incluyendo las de la hepatitis B, COVID-19 y las vacunas combinadas contra el sarampión, las paperas, la rubeola y la varicela.
Es poco probable que la recomendación de Oz provoque un cambio repentino en los niveles de vacunación en Estados Unidos. Ahora mismo, la cobertura de la vacuna contra el sarampión se encuentra por debajo del umbral del 95 por ciento requerido para la inmunidad de grupo. En algunas zonas del país, como Texas y Carolina del Sur, donde se han registrado grandes cantidades de casos, es mucho menor.
Sruti Nadimpalli, profesora clínica asociada especializada en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Stanford, explica a DW en un correo electrónico que "el llamado de esta semana a la vacunación contra el sarampión por parte del administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, el Dr. Mehmet Oz, llega demasiado tarde".
"Necesitamos que nuestros líderes respalden de forma más proactiva, firme y consistente las vacunas infantiles, cuya seguridad y eficacia han demostrado reiteradamente", exige Nadimpalli.
Aumento en EE. UU., descenso en otras partes
El seguimiento realizado por el Centro Internacional de Acceso a Vacunas de la Universidad Johns Hopkins muestra que se notificaron 866 casos en todo el país en las primeras cinco semanas de 2026. En la misma época del año pasado, solo hubo 71 casos.
En otras partes de Europa y Asia Central informaron de una disminución del 75 por ciento en los casos entre 2024 (un récord) y 2025.
Aunque estos descensos son una señal alentadora, la Organización Mundial de la Salud y UNICEF hicieron una serie de advertencias a los gobiernos locales. Porque en septiembre de 2025 32 países europeos fueron declarados libres de sarampión, pero, en enero, varios otros, como Austria, España y el Reino Unido, perdieron su estatus de erradicación.
Al igual que Estados Unidos, los servicios de salud en Europa y Asia Central se enfrentan a una combinación de infravacunación, pérdida de la inmunidad de grupo y picos de casos en comunidades vulnerables.
A ambas orillas del Atlántico, el problema se ve agravado por la falta de comprensión sobre el peligro que representan las enfermedades infantiles altamente contagiosas y potencialmente letales.
"Dada la evolución global de la situación, prevemos que se avecina un gran problema", comenta a DW Fatima Cengic, especialista en inmunización de UNICEF para Europa y Asia Central.
Cengic señala que el desafío es que la inmunización se ha convertido en víctima de su propio éxito, porque el sarampión ahora es relativamente poco común gracias a los programas de vacunación históricos. Pero es precisamente esa falsa seguridad la que ha contribuido a una disminución en la tasa de vacunación.
Por otro lado, y "debido a su gran éxito en la prevención de muertes, los gobiernos no están tan dispuestos a prestarle tanta atención ni a invertir en programas de inmunización, por lo que a menudo carecen de fondos suficientes", critica Cengic.

