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Las bolsas de valores estadounidenses marcaron la curva ascendente, y las asiáticas han seguido ese ejemplo con altos índices. La bolsa de tecnología Nasdaq registró un récord tras otro y, esta semana, S&P 500 de Nueva York también alcanzó cifras históricas. Todo esto, en medio de una pandemia y un tambié histórico colapso económico mundial.

"Se trata de mirar hacia adelante", dice a DW el experto en mercados de Comdirect, Andreas Lipkow, al tratar de explicar esta contradicción entre el estado actual de la economía real y el ambiente festivo en las bolsas de valores. "Se supone que los mayores efectos de la pandemia del coronavirus podrían haber terminado", agrega Lipkow.

Buena racha en todas partes

En algunas bolsas de valores asiáticas, como en Japón, los precios de las acciones también han seguido el ejemplo estadounidense: el índice Nikkei llegó a alcanzar su nivel más alto en siete meses y registró cifras más altas que antes del comienzo de la crisis. El índice bursátil alemán DAX se situó detrás de las principales bolsas internacionales. Sin embargo, aquí también, el índice no estuvo lejos de la marca de 13.000 puntos. Con eso, eliminó casi por completo la profunda grieta dejada tras el brote de la pandemia.

Inquietante es ver que la pandemia continúa de manera desenfrenada, especialmente en Estados Unidos, que sigue siendo la economía más importante del mundo. También en Alemania, el número de infecciones está aumentando de nuevo, por lo que muchos expertos prevén una "segunda ola" para otoño. Sin embargo, esto también está estrechamente relacionado con la esperanza de que las autoridades adopten contramedidas masivas, como ya lo hicieron, para reducir al mínimo los daños económicos.

Estímulo y más estímulo

Esa es la segunda razón por la que los inversionistas siguen siendo optimistas: "Por el momento, ciertamente, son los paquetes de estímulo económico elaborados por los gobiernos, tanto en Europa como en EE. UU., los que han ayudado", asegura el experto de Comdirect. Los bancos centrales están haciendo el resto del trabajo. Por ejemplo, el Gobierno de Angela Merkel ha gastado cientos de miles de millones de euros para aliviar la carga de los ciudadanos reduciendo el IVA. Se está apoyando a las empresas con ayudas, préstamos y garantías, y se está fortaleciendo o aliviando financieramente a las autoridades locales en muchas zonas.

El reciente aumento de los precios en los mercados de valores de EE. UU. se basa, en parte, en la esperanza de que republicanos y demócratas se pongan de acuerdo sobre más programas de estímulo económico. Estos fondos, según el cálculo económico, pueden fluir hacia las inversiones y el consumo, lo cual representaría un potente respaldo para las golpeadas economías.

Al mismo tiempo, los bancos centrales de las principales economías del mundo han indicado claramente que harán todo lo que esté a su alcance para mitigar las consecuencias económicas de la crisis provocada por el COVID-19 y mantener así el flujo de crédito y finanzas de la mejor manera posible. Sólo el Banco Central Europeo (BCE) ha puesto en marcha un programa de emergencia contra la pandemia, cuyo monto aumente, probablemente, hasta en unos inimaginables 1,35 billones de euros. La avalancha de dinero, junto con tasas de interés cero e incluso negativas, está llevando a muchos inversores a buscar ganancias en áreas más arriesgadas dentro de los mercados financieros. Esto incluye, principalmente, los mercados de acciones, impulsando así los precios.

Y, por último, también hay industrias y grandes empresas que se están beneficiando de la pandemia. Las cuatro acciones de los grupos tecnológicos Google, Apple, Facebook y Amazon, denominadas GAFA, son ejemplo de ello. Estas empresas de plataformas digitales modernas se están beneficiando de la crisis porque la gente está utilizando cada vez más los canales digitales para hacer negocios, comprar y hacer pedidos en línea. No en vano, los récords en las bolsas de valores, a pesar del coronavirus, comenzaron en la bolsa de tecnología Nasdaq.

Pero para saber si este auge continuará, se necesita una bola de cristal. Ante continuos problemas económicos, como posibles olas de insolvencias, algunos expertos consideran que esta burbuja podría estallar pronto. Mucho dependerá de cómo continúe la pandemia y de si una segunda ola paraliza la economía mundial por segunda vez.