Enfrentando el dolor con esperanza
Warren G. Lester compara la vida con un juego de cartas. Él dijo: “El éxito en la vida no depende de tener una buena mano, sino de jugar bien una mala mano”.
MSc. Henry Álvarez/ Consejero familiar y matrimonial, conferencista.
Cada día nos encontramos con el dolor, no solo físico, sino emocional. Hoy muchos están pasando por algún tipo de dolor. No son las exigencias normales de la vida las que nos quebrantan, sino las sorpresas dolorosas. No estamos hablando de “cosechar lo que sembramos”, porque la mayoría de nosotros somos lo suficientemente capaces para saber cuándo y por qué sucede eso. A lo que nos referimos es a aquellas cosas que nos suceden cuando nosotros no las quebrantamos o que no fuimos la causa del problema, la ley de la causa y efecto.
Cuando sufrimos sin tener una causa, es cuando viene el conflicto, y a dudar de que la vida tenga sentido. Donde las preguntas no tienen respuestas, una de ellas es la que el rabino Harold Kushner consideró en su libro cuando a las personas buenas les suceden cosas malas. Vivimos a diario con personas que sufren y que se encuentran perplejas ante los problemas de la vida, frente a esta realidad que nadie se escapa como lo es el sufrimiento.
¿Cómo podemos ser canales de bendición, de esperanza y de consuelo para todas aquellas personas que están atravesando algún tipo de sufrimiento, llámese físico o emocional?
Es importante mencionar la gran pregunta, ¿por qué les suceden cosas malas a las personas buenas? Detrás de esa incógnita, está revelando mucho de lo que usted cree, de una serie de suposiciones que consideramos que son ciertas y mediante las cuales se maneja la propia vida. Pero no importa lo que pueda estar manejando, el problema es que no le encuentre respuesta porque piensa que la vida merece la pena vivirla y no la está viviendo como pensaba que tenía que vivirla.
Puede que no seamos capaces de entenderlo y explicarlo todo, porque cuando se trata del dolor es muy difícil entenderlo y darle una explicación racional, pero aprenderemos luego sin haber tenido las respuestas, pues seremos lo suficientemente capaces para animarnos a enfrentar las luchas y seguir adelante, sin esa persona que ya no está con nosotros, y esas experiencias dolorosas que pueda estar pasando son y serán el recurso o la herramienta que le conducirán a un gran crecimiento, pero todo esto lo dará el tiempo.
A nadie le gusta estar en medio de una mala experiencia, que puede ser muy dolorosa, pero si manejamos correcta o constructivamente la visión del sufrimiento cambia. No es fácil llegar a convertir las experiencias dolorosas en algo valioso para el crecimiento, porque muchas veces crecer duele, no puede haber crecimiento sin dolor, pero se convertirá en nuestra gran historia de guerra, porque las dificultades de la vida nunca nos dejarán igual. Todos quieren ser diamantes, pero pocos están dispuestos a ser pulidos.
Warren G. Lester compara la vida a un juego de cartas. Él dijo: “El éxito en la vida no depende de tener una buena mano, sino de jugar bien una mala mano”.
Los momentos difíciles de la vida deben ser los puntos clave en su camino para su propio crecimiento y desarrollo personal, hay que elegir aprender de las experiencias y de los momentos difíciles, tener la capacidad de convertir lo que está viviendo -no importa lo doloroso que sea- pero que nos pueda ayudar a ser mejores personas, porque nos hace enfrentar quienes somos y dónde estamos. Es tener una actitud correcta frente al dolor y hacia las dificultades, no permitir que nos agobien emocionalmente.
Si logramos abordar todo de forma positiva, podremos enfrentar cualquiera cosa, no importa cuán dolorosa sea. Debemos ver en cada situación negativa una oportunidad para aprender, cambiar y crecer, para eso se necesita encontrar una forma positiva para hacerlo, y entonces habremos crecido, y no nos quedaremos estancados en el pasado. La vida tiene que continuar, aunque sea un presente doloroso, todo lo que podamos estar viviendo es temporal y tiene su caducidad, no hay que darle una dimensión eterna.
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