Eliminando la ansiedad
En este artículo de la sección de opinión #DeLaAALaZ, se comparten tres lecciones que nos ayudarán a vivir en paz con el mundo exterior y el mundo interior.
MSc. Henry Álvarez / coach en desarrollo humano, liderazgo y familia.
Vivimos en una sociedad que vive llena de ansiedad y estrés, es una de las enfermedades mentales que está deteriorando emocionalmente y mentalmente a las personas. En este artículo abordaremos una serie de reflexiones sobre el tema. Compartiré tres lecciones que nos ayudarán a vivir en paz con el mundo exterior y el mundo interior.
Es importante que sepamos que tenemos el poder de gobernar nuestro mundo interior. La mente humana puede ser una cárcel o puede ser una fortaleza mental. Uno decide dónde quiere ubicar su mente. Recuerde, la ansiedad no es su destino. La paz no depende de que todo esté bajo control, usted es quien decide si vivir en pánico o vivir en paz.
Desde hoy, la paz debe ser su prioridad, su compromiso, el que tiene que tomar todos los días independientemente de las circunstancias.
La primera lección
La ansiedad siempre nos transporta al futuro, nunca habla del presente. Es una historia, una narrativa, y el personaje principal es usted.
Una forma de ser libre de la ansiedad es no permitir que sea sembrada la semilla de incertidumbre; son esas amenazas imaginarias que vienen a su mente.
El futuro que teme no existe, el único momento que tiene es el hoy. Preocuparse por lo incierto solo debilita lo que está pasando ahora.
Segunda lección
Aceptar lo que nos duele. La resistencia al dolor no lo elimina. No cambia nada negar la situación, hay que recibirla con una actitud positiva. Es posible no sentirnos bien, pero juzgarnos a nosotros mismos solo aumenta la ansiedad. Aceptar la ansiedad no quiere decir que nos guste, sino que es una señal de atención.
No podemos controlar lo que nos sucede, pero sí podemos controlar nuestra reacción. La libertad de mantener la calma, de aceptar que no tenemos el control de todo. Aceptar lo que sentimos nos libera. Hay que aceptar el dolor, sin mantenerse siempre allí. Hay personas que viven en el sufrimiento, permitieron que se quede instalado en su mente, viviendo ansiedad crónica.
Tercera lección
Cada crisis es una oportunidad para crecer, para convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos; para descubrir los recursos internos que tenemos. Es un redescubrimiento y una oportunidad para reinventarnos.
El dolor, cuando es acompañado con sabiduría, ayuda a crecer, a madurar, a fortalecer el carácter.
Cierro la reflexión citando al apóstol Pablo, que nos aconseja sobre el tema: "Por nada estéis afanosos”. Por nada es por nada, y también nos da la clave para no estar ansiosos. Él añade diciendo: “Sino que sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6).
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