Era una madrugada de domingo y el periodista René Barboza no podía dormir del colerón.

Aquello era un desvelo porque tenía preocupación y quería regañar a medio mundo.

Agarró su celular y se desahogó pidiéndole al presidente que si era necesario “cerrara algunas calles” para frenar a las personas que no respetaron la restricción sanitaria vehicular durante Semana Santa.

Fue crudo y hasta trató de “estúpidos” a los supuestos irresponsables.

Tan solo entre la noche del Viernes Santo y el amanecer del sábado se registraron 497 multas a personas que no respetaron la restricción sanitaria.

Algunos se fueron de 110 mil colones, sin placas y sin 6 puntos en la licencia.