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DW: Una nueva variante brasileña del coronavirus ha encendido las alarmas en Brasil, según un estudio del país sudamericano que ya registra una grave situación sanitaria con picos de contagios y muertes. ¿Qué se sabe sobre esta nueva variante?

Felix Drexler: No conozco los detalles del estudio. Al parecer, esta también posee la mutación 484 en su proteína S (o espícula). Entonces, como la variante P1, puede tener una transmisión aumentada porque escapa a la inmunidad parcial que hay en la población. Pero, en general, linajes distintos o locales están surgiendo en todo el mundo y en toda América Latina, no solo en Brasil.

Cuando surge una nueva variante, en principio, no es motivo de preocupación. Pero si vemos que esta variante se replica rápidamente, causa un pico de casos y un aumento de la incidencia, se tienen que enfocar los esfuerzos e intentar entender el fenotipo para controlar la cadena peligrosa de transmisión. Esto requiere investigaciones de laboratorio que son complicadas y tardan semanas o hasta meses. Pero el mensaje ahora es: no podemos correr detrás de cualquier variante regional que haya surgido, sea en Brasil, o sea en cualquier otro lugar del mundo. Primero se tiene que investigar.

La OMS ha dicho que Brasil está bajo una "amenaza extrema” que representa un peligro para América Latina y el mundo. ¿Por qué los expertos hablan de Brasil como una "fábrica de mutaciones"?

Posiblemente Brasil está siendo un foco de nuevas variantes, pero creo que no vale la pena acusar al país en particular. Todo lugar con transmisión intensa también lo es. Esto se puede deber a las decisiones de los políticos brasileños, pero también porque la gente está harta de las medidas y tiene que salir a trabajar, como en varios lugares del mundo.

Por ejemplo, la variante inglesa está dominando en todo el planeta y ahora también tenemos casos de P1 en Alemania. Por eso, el Gobierno alemán implementó un programa de secuenciación masiva del virus, y es lo mismo que están queriendo imponer en América Latina. El problema es que allá los recursos son más escasos y, por lo tanto, se está secuenciando menos el genoma viral de lo que sería necesario. Todavía no lo sabemos, pero es posible que la variante brasileña ya esté circulando desde hace meses en varios países de la región.

¿Por qué estas nuevas variantes estarían siendo más transmisibles?

Varios factores pueden hacer a un virus más transmisible. Por ejemplo, puede haber una concentración más elevada del virus en el tracto respiratorio superior, o más días de presencia del virus en la garganta o nariz, de manera que se transmite más fácil. Sin embargo, este no parece ser el caso en las nuevas variantes. Al parecer, estas variantes tienen la denominada ventaja selectiva. Es decir, en la población hay cierta inmunidad por la primera y segunda ola, tanto en Sudáfrica como en Brasil. No es una inmunidad de rebaño todavía porque no alcanzó el 60 o 70 por ciento que se necesitaría para tal fin. Pero digamos, por ejemplo, que en varios lugares el 30 por ciento de la población ya se infectó, lo vimos en Guayaquil, en ciudades de Perú o Colombia, y ahora llega una nueva variante que escapa a esa inmunidad parcial y llega a ser transmitida.

La incidencia de más casos se debe a la variación en la proteína S (o espícula) del virus, que le permite no ser tan bien neutralizado por la inmunidad generada en la población durante la primera y segunda ola. Todavía no se ha demostrado con estudios que la variante brasileña sea más agresiva, por eso sería completamente errado decir que el hecho de que sea más transmisible es más letal. La letalidad también se puede deber simplemente, por ejemplo, a que el sistema médico está colapsado.

¿Qué consecuencias ve usted para los países vecinos y la región? ¿Qué deberían hacer?

Creo que no hay que alarmarse. Hay que detectar los casos lo más rápido posible, caracterizar el virus con vigilancia genética, interrumpir el cadenas de transmisión y luchar al máximo para tener acceso a vacunas que estén disponibles, que sean idealmente termoestables como la de AstraZeneca o la de Johnson & Johnson. Este año 2021 será igual de complicado que 2020.

Hablando de AstraZeneca, Brasil aprobó recientemente el registro de la vacuna anglo-sueca y México informó que la seguirán utilizando, a pesar de que en países europeos han suspendido su uso por posibles efectos colaterales. ¿Qué se debería tener en cuenta en América Latina ante las dudas?

Se está investigando si hay una correlación con unos 30 casos observados de episodios embólicos y otros, pero todavía no hay ninguna evidencia que diga que la vacuna de AstraZeneca haya causado estos efectos secundarios. Puede que sí y puede que no.

En América Latina no se debería seguir lo que están haciendo algunos países europeos que han suspendido temporalmente la aplicación de AstraZeneca. Esta es una herramienta sumamente importante en la lucha contra el COVID-19 y no podemos decir que es mala. Más que nada, tenemos que luchar para tener más distribución de esas vacunas. Ya son millones los que se han vacunado con AstraZeneca y los casos adversos reportados son pocos. Entonces no hay que exagerar.

Entonces, ¿los beneficios superan ampliamente los riesgos?

Sin ninguna duda. En América Latina es más fácil la distribución y el almacenamiento porque es relativamente termoestable. La vacuna protege contra la enfermedad severa y probablemente va a disminuir la transmisión. Por eso la necesitamos lo antes posible en la región. Esto es mejor que no estar vacunados. Si uno ve los estudios de COVID-19 "largo" o de muertes, hay una gran diferencia, entonces hay que vacunarse. Hasta que no haya una evidencia clara que diga lo contrario, tenemos que seguir. Si llega una evidencia robusta, tenemos que revalidar el costo-beneficio, y las autoridades responsables lo harán.

¿Protegerá la vacuna de AstraZeneca contra las mutaciones brasileñas?

Parcialmente. Protege contra la enfermedad severa, va a proteger un poco menos que contra el virus original y probablemente va a disminuir menos la transmisión por los virus mutados, pero eso vale para todas las vacunas, porque todas las que tenemos se basan en el virus original. Entonces no es algo particular de AstraZeneca.

El Dr. Jan Felix Drexler, virólogo y profesor de la prestigiosa Clínica Universitaria Charité de Berlín, es consejero científico de la Corporación Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) y dirige delegaciones que ayudan a los Gobiernos latinoamericanos en su lucha contra el nuevo coronavirus. Drexler tiene amplia experiencia profesional en América Latina, donde también llevó a cabo proyectos para combatir el zika.