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Un año después del inicio de la pandemia la Asamblea Legislativa volvió a demostrar que no está lista para convivir con el coronavirus.

Los casos positivos del liberacionista Daniel Ulate y la independiente Ivonne Acuña volvieron a poner en jaque a los diputados, que de nuevo dijeron no estar preparados para sesionar de manera virtual.

El tema, que se discute desde hace meses, sigue en un punto muerto: el reglamento y protocolo para sesionar de forma remota existe, pero los sistemas tecnológicos no.

La recomendación del departamento de servicios médicos de la Asamblea fue precisamente que la labor parlamentaria se interrumpiera esta semana para evitar un posible brote y porque ahora mismo se desconoce si puede haber más diputados contagiados, pero sin síntomas.

El problema en esa solicitud es que hoy precisamente inició la discusión de mociones de reiteración a la reforma del empleo público, columna vertebral del acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional que ha sido calificado como crucial por el propio Gobierno.

Suspender esa discusión, a la víspera del receso de Semana Santa, complica demasiado el calendario para toda esa lista de proyectos que deben estar aprobados antes de junio próximo.

El ministro de Salud, Daniel Salas, envió este lunes un oficio a la presidencia del Congreso donde aprobó que se realizaran las sesiones (cuatro a doble sesión, de 7 horas cada una) siempre y cuando los diputados que presentaran síntomas se negaran a presentarse de manera física.

“Se reitera se analice la posibilidad por parte de los señores legisladores, que se lleven a cabo las sesiones de forma virtual, tanto para las Comisiones como para el Plenario, permitiendo de esta manera continuar el trabajo de la Asamblea Legislativa, trascendental para el país”, dijo el jerarca.

¿Para cuándo?

El propio presidente del Congreso, Eduardo Cruickshank, volvió a insistir este fin de semana que es “materialmente imposible” sesionar de manera virtual ante la falta de que las votaciones se realicen de manera electrónica, lo que obligaría a hacer votaciones nominales y eso alargaría los tiempos de discusión en demasía.

Sin embargo, en enero anterior el mismo Cruickshank había firmado el protocolo precisamente para “para que no sigan diciendo (otros diputados) que es porque este presidente no lo había querido firmar”, reconociendo así que los sistemas no estaban listos, pero que las votaciones se realizarán de manera nominal.

Esa posibilidad, nuevamente, se descartó.

El ministro de Salud afirmó que vigilarán de cerca la situación en Cuesta de Moras para tomar nuevas decisiones en caso de que sea necesario.

Si se presentara un nuevo caso el Congreso podría de nuevo paralizarse por orden de las autoridades y con esto frenar la discusión del empleo público hasta la segunda semana de abril, aún con más de 200 mociones de reiteración por analizar más toda la discusión por el fondo del proyecto en primer y segundo debate, sin contar la esperada consulta de constitucionalidad que también mantiene en vilo a la reforma.