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Los 300 ventiladores mecánicos, las cánulas nasales de alto flujo, los monitores, camas, oxímetros y todo el equipo especializado que a la fecha ha adquirido el país para enfrentar la emergencia del COVID-19 será parte de las provisiones que desde ya preparan las autoridades para la próxima pandemia.

El gerente médico de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Mario Ruiz, aseguró con convicción que esta no será la última emergencia sanitaria que enfrente Costa Rica y que el país no puede volver a permitir que la siguiente lo tome por sorpresa.

“Estoy seguro que esto lo vamos a superar bien, pero tenemos que estar preparados para la próxima pandemia y esto no nos tiene que agarrar desprevenidos nunca más. De hecho, países asiáticos como Singapur o Corea, o la misma Alemania, ya tienen institutos preparados y estrategias planteadas para el manejo de futuras pandemias.

“La comunidad económica europea está planteando la creación de un fondo de emergencia de tres meses para protección e insumos en caso de una nueva pandemia. Entonces hay que estar preparados, el equipo médico siempre es necesario, los ventiladores siempre son necesarios, hay que ver cuáles son las secuelas de esta enfermedad”, dijo Ruiz.

El gerente añadió que toda la infraestructura médica que se creó para atender la emergencia sanitaria también ayudará en esa tarea, aunque el CEACO sí volverá a ser el Cenare, pero quedará fortalecido.

“Ahí se va a dar una atención de altísima calidad a pacientes con trauma medular o con lesiones complejas de columna, que son casos que antes no se hacían porque no había cuidados intensivos en el Cenare, ahora queda con todo, con banco de sangre, con laboratorios especializados, va a ser un centro de lujo”, dijo.

A tope

Ruiz también explicó que un anuncio como el realizado a inicios de mes, donde se aumentó la capacidad de camas UCI mediante la recalificación del nivel de complejidad en las camas del CEACO, no volverá a suceder.

Esto quiere decir que el país, ahora sí, alcanzó el número máximo de Unidades de Cuidados Intensivos.

“Tenemos 359 camas en total y ahora es muy poco probable que ese número varíe, porque no solo se trata de todo el equipo que esto demanda, sino del importante número de profesionales que requiere una UCI. Ya alcanzamos el límite del recurso humano disponible en este tema”, dijo Ruiz.

El experto aseguró que a esa cifra, que ya incluye las unidades de hospitales privados, hay que reducirle un porcentaje importante que debe mantenerse en reserva para temas ajenos al COVID-19, como por ejemplo los accidentes de tránsito, lo que eleva aún más la cercanía con el colapso de estas unidades por motivo de la pandemia.

Finalmente, el gerente médico aseguró que las autoridades de salud siguen evaluando nuevas necesidades de equipo conforme evoluciona la enfermedad y la medicina, por ejemplo con las pruebas de saliva para el nuevo coronavirus.

“Esto es algo en constante evolución. Al inicio de la pandemia se pensaba que a todos los pacientes había que entubarlos, hoy sabemos que con el uso de cánulas y poniendo al paciente boca abajo se puede evitar tener que entubarlos, habrá que ver cómo va evolucionando el tratamiento y el virus.

“Primero hay que salir de esta, luego prepararnos para la que viene”, finalizó.