Vitrales centenarios de la Basílica de los Ángeles entran en una histórica restauración
Estas piezas, que tienen entre 100 y 102 años de antigüedad, destacan por su valor artístico y por formar parte de la identidad del Santuario Nacional, casa de La Negrita.
La Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago, inició el proceso de restauración de sus 30 vitrales centenarios, considerados parte del patrimonio histórico y religioso del país.
Estas piezas, que tienen entre 100 y 102 años de antigüedad, destacan por su valor artístico y por formar parte de la identidad del Santuario Nacional.
"La Basílica de Los Ángeles tiene vitrales de los más hermosos que existen en el país. La mayoría de ellos fueron colocados aquí entre los años 1924 y 1926. Son vitrales centenarios de un taller alemán que ya no existe, que no solamente son importantes por su belleza, sino por el significado que tienen en la liturgia y en la piedad de los fieles", explicó el padre Miguel Adrián Rivera, rector del Santuario Nacional.
La restauración se realiza de manera individual. Cada vitral es retirado cuidadosamente de su estructura para someterlo a un proceso especializado de limpieza, reparación y reforzamiento.
"Paso a paso: primero que nada, retirarlo de su nicho. Hay que tener mucho cuidado porque están sellados con una pasta muy antigua que se hacía de aceite de linaza, yeso, blanco España, trementina, y entonces eso se endurece tanto que lo deja en su lugar. Pero a la hora de retirarlo, desgraciadamente, quiebra muchos vidrios. Entonces hay que sustituirlos", detalló Sylvia Larks, vitralista restauradora y encargada del proceso.
El trabajo se repetirá con cada uno de los 30 vitrales de la basílica. De hecho, el primero ya fue intervenido y reinstalado en su lugar original, en un proceso que tomó aproximadamente dos meses.
"Es un trabajo lento, claro, porque es de pura limpieza. Estaban muy sucios. Ahora hay más estabilidad con plomo nuevo, porque se reemploma completamente. Se ven planos, se sujetan por detrás, se ponen gasas nuevas, se pintan todas las varillas, se quitan los óxidos y se ve cómo cuando los trajeron", agregó Larks.
Cada vitral está compuesto por 12 paneles que, una vez desmontados, son trasladados a un taller especializado ubicado en San Rafael de Heredia.
En el proceso participan alrededor de siete personas, quienes trabajan para devolverles su esplendor original y asegurar su conservación para las futuras generaciones.
La intervención forma parte de los esfuerzos por preservar uno de los elementos arquitectónicos más emblemáticos de la Basílica de los Ángeles, uno de los templos más importantes de Costa Rica.
