Por Teletica.com Redacción 3 de noviembre de 2026, 11:15 AM


Los perros no pueden decirnos cuándo sienten dolor, pero sí manifiestan señales que pueden alertar a sus dueños sobre posibles problemas de salud. Por eso, prestar atención a cambios en su alimentación, sueño, movilidad y comportamiento es fundamental para detectar enfermedades a tiempo.

Aunque muchas veces los propietarios atribuyen ciertos cambios a la edad o a situaciones pasajeras, estos podrían ser indicios de algún padecimiento que requiere valoración veterinaria.

Entre las señales que requieren atención están los vómitos recurrentes, la diarrea persistente y la disminución del apetito. Según explicó el veterinario clínico Yamiil Campos, estos cambios no deben normalizarse, incluso cuando parecen poco importantes.

“Si tenemos un vómito muy frecuente, una vez o dos veces a la semana, o la diarrea persiste y luego dejan de comer, es importante acudir a una valoración para determinar si todo está bien o si necesitan algún examen adicional”, explicó.

Existen síntomas que requieren atención veterinaria inmediata, entre ellos dificultad para respirar, sangrados activos, convulsiones, tos persistente, desmayos, diarrea aguda y vómitos intensos.

El especialista también advirtió que algunas enfermedades pueden avanzar sin manifestar señales evidentes. En ocasiones, los propietarios atribuyen la falta de energía o movilidad a la edad, cuando podría existir un problema de salud que necesita tratamiento.

Por esta razón, recomendó realizar controles veterinarios al menos una vez al año durante la adultez y, en mascotas mayores, cada seis meses, según su condición. Estos chequeos pueden incluir hemogramas, pruebas de química sanguínea y otros estudios, como ultrasonidos o radiografías, cuando el veterinario lo considere necesario.

La alimentación también ofrece pistas importantes. Si un perro acostumbra terminar toda su comida y repentinamente comienza a dejar parte de la ración o pierde el interés por alimentarse, es importante identificar qué está ocurriendo.

La prevención y la observación diaria pueden marcar una diferencia en la calidad de vida de los animales de compañía. Detectar a tiempo esos pequeños cambios puede evitar que un problema de salud avance.

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