Sembrar en familia: una actividad que fortalece vínculos y acerca a niños a la naturaleza
Expertos en jardinería recomiendan especies resistentes y de fácil cuidado para que menores, padres y abuelos disfruten juntos de una experiencia educativa y relajante durante las vacaciones.
Las vacaciones son una oportunidad para compartir tiempo de calidad en familia, y la jardinería puede convertirse en una de las actividades más enriquecedoras para niños, padres y abuelos. Además de fomentar la convivencia, sembrar una planta ayuda a que los más pequeños desarrollen paciencia, responsabilidad y una mayor conexión con la naturaleza.
Los expertos en jardinería Germán Vargas y Alex Solís explicaron que, para quienes desean iniciar en este pasatiempo, lo más recomendable es elegir plantas resistentes y de bajo mantenimiento. Entre las opciones destacan la lengua de suegra, las suculentas, aloes, las platanillas y las cañadillas variegadas, ya que requieren pocos cuidados y ofrecen mayores probabilidades de éxito para los principiantes.
Durante una demostración práctica, un niño de nueve años realizó por primera vez el trasplante de una lengua de suegra, aprendiendo paso a paso cómo preparar la maceta con un sustrato universal, aplicar un producto preventivo de origen orgánico contra hongos e insectos y fertilizar la planta con un abono rico en fósforo para favorecer el desarrollo de las raíces. Los especialistas destacaron que el contacto con la tierra también funciona como una forma de relajación y bienestar.
EverGreen recomienda para complementar el cuidado de las plantas, entre ellos un sustrato universal, un fertilizante 10-30-10, recomendado para estimular el crecimiento del sistema radicular gracias a su alto contenido de fósforo.
Los expertos señalaron que para comenzar únicamente se necesita una maceta, sustrato y la planta elegida, aunque herramientas como una pequeña pala y una regadera pueden facilitar el proceso. Además, involucrar a los niños en el cuidado de las plantas les enseña constancia y les permite ver el crecimiento de aquello que sembraron, convirtiendo la experiencia en un recuerdo familiar que puede perdurar durante muchos años.

