Prepararse para concebir: nutrición y hábitos que fortalecen la fertilidad
Una alimentación balanceada, el control del estrés y una adecuada suplementación en hombres y mujeres pueden marcar la diferencia en la búsqueda de un embarazo saludable.
La paternidad y la maternidad son el sueño de muchas personas, y cuando una pareja decide buscar un embarazo, la alimentación se convierte en un factor crucial para la salud del futuro bebé.
La nutricionista Haslyn Martínez explicó que existen múltiples hábitos y factores hormonales que pueden disminuir las probabilidades de concebir. Entre ellos, destaca evitar el consumo de alcohol y tabaco al menos tres meses antes de iniciar la búsqueda activa del embarazo, tanto en hombres como en mujeres.
“No debemos tener ni muy poca ni mucha grasa corporal, porque las hormonas sexuales se sintetizan a partir de la grasa, específicamente del colesterol. Un desbalance puede generar alteraciones hormonales”, indicó la nutricionista.
Otro factor determinante es la vitamina D, cuya deficiencia es cada vez más común. En mujeres, niveles bajos pueden provocar ciclos menstruales irregulares y afectar la ovulación, disminuyendo así la posibilidad de embarazo.
Nutrientes clave
Martínez destacó que garantizar niveles adecuados de vitamina D es uno de los primeros pasos. Lo ideal es realizarse un examen de laboratorio para conocer las reservas en sangre, ya que se ha observado que mujeres con niveles óptimos presentan óvulos más saludables.
La recomendación es suplementar al menos tres meses antes del embarazo. Sin embargo, como no todas las parejas logran concebir en ese período, también es fundamental regular el estrés. En este sentido, la maca, considerada un adaptógeno, puede ayudar a tolerar mejor las cargas de estrés, reducir síntomas de ansiedad y depresión y preparar el cuerpo para la gestación.
En el caso masculino, existen nutrientes esenciales para mejorar la fertilidad. El tribulus terrestris puede contribuir a aumentar la testosterona, hormona clave en la fertilidad masculina. El zinc favorece la salud del ADN del esperma, reduciendo la posibilidad de espermatozoides defectuosos.
La vitamina D también ayuda a regular la testosterona, mientras que la maca, junto con el tribulus, puede mejorar la energía física, la disfunción eréctil y los niveles hormonales.
Alimentación balanceada y antioxidantes
Más allá de la suplementación, la especialista enfatizó la importancia de una alimentación personalizada, variada y balanceada, sin eliminar grupos de alimentos innecesariamente.
Se recomienda consumir al menos cinco porciones diarias de frutas y vegetales, ya que sus antioxidantes protegen tanto el óvulo como el espermatozoide del daño oxidativo.
En cuanto a alimentos específicos, el zinc puede obtenerse de los mariscos, por lo que se sugiere consumir productos del mar al menos tres veces por semana. Sardinas, salmón y bacalao aportan omega-3, que ayuda a modular la inflamación y preparar el ambiente hormonal.
Entre las frutas estratégicas para la fertilidad destacan las uvas, ricas en resveratrol, un antioxidante que protege el óvulo y puede ser beneficioso en mujeres con síndrome de ovario poliquístico.
La especialista subrayó que la suplementación debe realizarse en pareja y comenzar tres meses antes de la búsqueda activa del embarazo, ya que ambos aportan el 50% de la carga genética.
Además de una adecuada alimentación, se recomienda realizar ejercicio, dormir bien y mantener hábitos saludables.

