Por Teletica.com Redacción 16 de septiembre de 2026, 11:55 AM

Cuando consumimos vitaminas, minerales o suplementos, solemos concentrarnos en sus ingredientes y beneficios, pero pocas veces nos preguntamos qué ocurre después de ingerirlos. ¿Es mejor una cápsula que una tableta? ¿Los suplementos líquidos se absorben siempre más rápido? ¿Una cápsula garantiza una mejor absorción?

La respuesta no es tan sencilla. De acuerdo con la nutricionista Natalia Muñoz, la forma farmacéutica de un suplemento se selecciona considerando las características de cada producto y puede favorecer su tránsito por el sistema digestivo y su absorción.

En el caso de Millenium Natural Systems, la marca cuenta con diferentes presentaciones, entre ellas cápsulas blandas o soft gel, cápsulas, polvos, líquidos, tabletas y gomitas. Cada formato responde a las características y requerimientos específicos del suplemento.

Una de las presentaciones más utilizadas en la línea es el soft gel, una cápsula de gel suave que, pese a su tamaño, puede resultar fácil de ingerir. Su contenido se encuentra previamente disuelto en un medio que puede favorecer su absorción.

Esta característica puede ser especialmente útil en determinados componentes. Por ejemplo, algunos suplementos de colágeno y cúrcuma se presentan en este formato. En el caso de la cúrcuma, la formulación puede incorporar ingredientes que favorecen su aprovechamiento.

Otros productos, como el inositol y los probióticos, se presentan en cápsulas. En el caso de estos últimos, es posible que el contenido tenga una apariencia líquida o diferente a la de un polvo compacto.

Según explicó Muñoz, esto no significa que el producto esté en mal estado. La apariencia del contenido responde a la formulación y al formato en el que fue desarrollado.

También existen probióticos en polvo, una alternativa que puede facilitar su consumo para personas que prefieren evitar las cápsulas.

La espirulina es uno de los productos que puede encontrarse en forma de tableta de polvo comprimido. La elección de esta presentación está relacionada con las características del ingrediente y con el proceso de formulación.

La especialista explicó que no todos los componentes se benefician de la misma forma farmacéutica. Una tableta de polvo comprimido debe disolverse durante el proceso digestivo antes de que sus componentes puedan estar disponibles para su absorción.

Por eso, dependiendo del suplemento, una presentación previamente disuelta o formulada en un medio que facilite ese proceso puede ofrecer ventajas.

Los formatos líquidos y en polvo también pueden ser útiles cuando la cantidad recomendada de un determinado suplemento es elevada.

Muñoz puso como ejemplo el colágeno. Una cápsula puede contener alrededor de un gramo, mientras que una presentación en polvo permite consumir una cantidad mucho mayor sin necesidad de ingerir numerosas cápsulas durante el día.

Entre las presentaciones más recientes se encuentran las gomitas, incluyendo productos elaborados con combinaciones de hongos.

Además de buscar una experiencia de consumo diferente, este formato puede favorecer la adherencia, especialmente en personas a quienes les resulta difícil tomar cápsulas o tabletas.

Para una persona que ya toma varios medicamentos y prefiere no ingerir más tabletas, por ejemplo, un suplemento líquido o en polvo puede resultar más práctico. Para otra, una cápsula blanda puede ser una alternativa más cómoda.

Por eso, al elegir un suplemento, no solo importa qué contiene, sino también cómo está formulado, en qué presentación se encuentra y cuál es la opción que permite consumirlo de manera adecuada y constante.

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