Por Teletica.com Redacción 25 de junio de 2026, 11:55 AM

La menstruación continúa siendo un tema rodeado de tabúes, silencios y creencias erróneas que impactan directamente la salud física, emocional y social de las mujeres. Aunque se trata de un proceso biológico natural que acompaña a las mujeres durante gran parte de sus vidas, todavía existen barreras culturales que dificultan hablar abiertamente sobre el período y sus implicaciones.

La ginecóloga Adriana Sánchez asegura que uno de los principales desafíos es eliminar la idea de que la menstruación debe ocultarse. Según la especialista, muchas mujeres crecieron con mensajes que les enseñaban a esconder las toallas sanitarias, evitar conversaciones sobre el tema y asumir ciertos síntomas como algo normal. Sin embargo, considera que la educación y el diálogo son herramientas fundamentales para transformar esa realidad.

Otro de los mitos más frecuentes es asociar la menstruación con una enfermedad o una limitación. Sánchez explica que algunas mujeres dejan de realizar actividades cotidianas, ejercicio o incluso sus labores habituales debido al período, cuando esto no debería ser la norma. Además, advierte sobre el riesgo de normalizar el dolor intenso, ya que podría ser una señal de condiciones médicas que requieren diagnóstico y tratamiento oportuno.

La especialista señala que la vergüenza y la incomodidad relacionadas con la menstruación suelen tener raíces culturales profundas. Esta percepción puede generar inseguridad, miedo a las fugas, preocupación por las manchas en la ropa y dificultades para expresar cómo se sienten durante esos días. Como consecuencia, muchas mujeres terminan minimizando síntomas o necesidades que merecen atención.

En este contexto, la elección de productos adecuados como los de SABA también juega un papel importante. Sánchez destaca que actualmente existen opciones diseñadas para adaptarse a las diferentes necesidades de cada mujer, considerando factores como el flujo menstrual, la anatomía y el nivel de absorción requerido. La comodidad, la sensación de sequedad y la protección contra derrames pueden contribuir a que las mujeres desarrollen sus actividades con mayor confianza y tranquilidad.

Espacios de conversación impulsados por iniciativas como las de Saba buscan precisamente abrir el diálogo sobre la menstruación, promover la educación y combatir los estigmas que aún persisten. 

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