Cámaras de seguridad: estos errores pueden hacer que grabaciones no sirvan como evidencia
La ubicación, configuración y mantenimiento de los equipos son factores determinantes para que una cámara pueda aportar información en una investigación.
Cada vez más viviendas y comercios cuentan con cámaras de seguridad como una herramienta para proteger sus bienes y registrar lo que ocurre a su alrededor (ver video adjunto).
Sin embargo, tener una cámara instalada no garantiza que las imágenes puedan utilizarse como evidencia cuando ocurre un delito.
Una mala ubicación, una configuración incorrecta o problemas con el almacenamiento pueden provocar que una grabación pierda valor durante una investigación.
Las cámaras pueden aportar información importante, como el recorrido de una persona sospechosa, la forma en que ocurrió un hecho o quiénes estuvieron presentes en un lugar determinado.
Pero estas imágenes deben complementarse con otros elementos, como testimonios, huellas dactilares y peritajes, para fortalecer el proceso judicial.
Para que una grabación sea útil, los especialistas recomiendan verificar varios aspectos:
- Que la cámara tenga buena calidad de imagen.
- Que la fecha y hora estén correctamente configuradas.
- Que el sistema de almacenamiento funcione.
- Que el dispositivo esté colocado en un punto estratégico.
En viviendas, los lugares más recomendados suelen ser accesos principales, portones, cocheras y zonas donde sea posible identificar claramente los rostros de quienes ingresan. En comercios, las entradas, salidas, cajas registradoras, parqueos y áreas de atención al público son puntos clave para instalar estos equipos.
Además, el mantenimiento periódico es fundamental. Revisar que las cámaras funcionen, limpiar los lentes y confirmar que las grabaciones se estén almacenando correctamente puede marcar la diferencia.
Una cámara de seguridad puede convertirse en un testigo clave de un delito, pero solo si está correctamente instalada, configurada y preparada para funcionar cuando más se necesita.


