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Este 14 de febrero es una fecha ideal para recordar también el amor que tenemos y que nos dan las mascotas.

En mi casa hay dos perritas Snauzer -una de color pimienta y otra negra- que no tienen el menor empacho en derrochar cariño y amor de manera gratuita, noble y leal.

Cada vez que mi hermana o yo llegamos a la casa después del trabajo, Nala y Bonnie brincan de emoción, corren, nos enseñan sus juguetes y se nos tiran a lamernos la cara. Y cuando llega la hora de comer se sientan bien educadas a la espera de que se les sirva.

Incluso, ellas perciben cuando alguno de los dos estamos bajoneados, porque nos ven con cara de ternura y se quedan a nuestro lado moviendo la cola.

Por eso no logro entender cuando alguien maltrata a un animalito, y no necesariamente porque le pega o le grita. He visto el maltrato de gente que descuida a su mascota, la deja sola en un cuarto oscuro y sin posibilidad de movimiento.

He leído historias de terror de gente que mutila animales solo por el afán de divertirse. Y me pregunto: ¿qué tiene de divertido agredir a un animal? NADA.

También me conmueven historias de gente que hace lo imposible por rescatar y salvar la vida de un animal.

Mi hermana es un claro ejemplo, cuando rescató a Bonnie de una casa donde la agredían y en su escape la perrita fue atropellada por un carro. Mi hermana movió cielo y tierra para que la salvaran y así fue.

Mi compañera de trabajo Natalia Suárez ha hecho lo imposible para que los médicos salven y atiendan oportunamente a su gatito, que se tragó -nadie sabe cómo- un coco pequeño. Su cara de angustia refleja el inmenso amor que tiene y siente por su mascota. Y así hay innumerables historias. 

Si este 14 de febrero está pensando en externar una palabra o un pensamiento positivo o un regalo a un ser querido, saque el ratico y demuéstrele a su mascota que también es importante para usted. Usted seguirá garantizándose amor leal y puro.