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¡Renuncie señora Ministra de Cultura!

Usted ni su equipo en el Ministerio de Cultura tienen la autoridad para salir ante los costarricenses y ofrecer disculpas por el fiasco mayúsculo; la camisa les quedó grande.

Sergio Arce 27/4/2015 16:33

Señora Elizabeth Fonseca, ministra de Cultura, tenga aplomo, dignidad y respeto por su cargo y su cartera y... ¡renuncie!

Señora Fonseca: Dé un paso al costado por respeto a quienes han hecho del Festival Internacional de las Artes (FIA) una cita obligatoria con la cultura y sus inmensas, refrescantes y aleccionadoras expresiones. Me refiero a miles y miles de costarricenses sin distingo de clases, religiones o colores políticos o deportivos.

¡Renuncie! La camisa le quedó muy grande, en especial porque hirió el orgullo de un sector tradicionalmente maltratado y vejado como lo es de los artistas y que, paradójicamente, se volcó con furor para apoyar la candidatura de Luis Guillermo Solís en las pasadas elecciones.

¡Renuncie! Este desorden titánico hirió el sentir de pueblos honestos e ilusionados, que se organizaron con uñas y corazón para darle cabida al festival. Hablo de Acosta, Alajuelita, Aserrí y Desamparados.

¡Renuncie! Sus evasivas y paños tibios en reconocer que el FIA se convirtió en un FIAsco no tienen parangón, y menos las de sus subalternos responsables por la ejecución de esta tradición. Es más... Ellos deberían ser "solidarios" con usted y renunciar, sin necesidad de que les pidan sus cartas. Las razones sobran y caen por su propio peso.

Resulta que la señora Fonseca anuncia que se creará una comisión que investigará el desorden en la organización del FIA.

A ver si entiendo: los mismos responsables por la catástrofe se investigarán ellos mismos... No, no... no sé si llamarlo cinismo o broma de pésimo gusto. Esto es digno de una tragicomedia, en la que la sátira es su principal hilo conductor. ¡Ni Aristóteles, ni Plauto, ni Lope de Vega -exponentes de este género- pudieron haberlo hecho mejor!

Y otra cosa que no me queda claro: los jerarcas de Cultura dicen que posiblemente tengan que indemnizar por las cancelaciones y reprogramaciones de actividades.

Como se preguntó anoche nuestro director Ignacio Santos en su editorial: ¿el dinero saldrá del bolsillo de los responsables o de las arcas del Estado que, valga pequeño detalle, se nutren de dineros que usted y yo pagamos?

La lista de desaciertos es casi ad infinitum. Las explicaciones de la señora Ministra y sus subalternos enchilan los ojos, enojan la razón y entristecen el corazón. Y también molesta y asombra el respaldo que el presidente Solís le da a la gestión de la jerarca. 

Señores: en países con larga data democrática -como la nuestra- y respeto por la función pública los malos jerarcas reconocen sus errores y se van. Aquí se excusan, anuncian comisiones investigadoras (somos especialistas en comisionitis aguditis), se esconden o evaden a los medios y después, ya después de mucha presión, anuncian su salida por "razones personales".

Lo más personal que usted, señora Fonseca y sus subalternos deben cuidar es el buen nombre... Después de este FIAsco se impone la razón por cuidarlo, porque con su actuar lo está exponiendo y no gratuitamente. Y la mejor manera es que renuncie.