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¿Ocurrencia o genialidad?

Hace seis años en el sistema educativo costarricense se dio una reforma importante. Se optó por permitir el arrastre en secundaria. Eso quiere decir que, si por ejemplo, un alumno pierde dos materias en octavo, al año siguiente puede llevar las materias de noveno pero debe de arrastrar (repetir) las que no aprobó en convocatoria.

Rodolfo González 6/4/2015 05:19

Hace seis años en el sistema educativo costarricense se dio una reforma importante. Se optó por permitir el arrastre en secundaria. Eso quiere decir que, si por ejemplo, un alumno pierde dos materias en octavo, al año siguiente puede llevar las materias de noveno pero debe de arrastrar (repetir) las que no aprobó en convocatoria.

La diferencia con el sistema anterior es que si un estudiante perdía la dos materias en convocatoria, al siguiente año tenía que repetirlas todas las de octavo, incluyendo las que aprobó.

Desde que escuché de la reforma me pareció una excelente idea. Pensé que el repetir toda las materias -aún las ya aprobadas-  desestimula al alumno y podría pensar en retirarse del sistema educativo. Pero aquí no basta con opinar, es necesario demostrarlo ya sea cuantitativa o cualitativamente.

Hace unas semanas, en el programa 7 Días decidimos realizar un reportaje para conocer que tanto ha dado resultado esta reforma, pero la respuesta de las autoridades de Educación deja mucho que desear: no hay estudios concretos que demuestren el éxito o fracaso de la medida. Reitero: no hay forma científica de conocer el  resultado de esta reforma.

El reportaje también cita a la ministra del ramo asegurando que en todos los centros educativos que ha visitado hay quejas acerca de los problemas que implica poner en práctica el arrastre. Aún ante esas críticas no hay evaluación.

Voy a ser lo más claro posible en mi crítica: ¿cómo es posible que tanto tiempo después de implementar el arrastre no sepamos todavía si fue una absurda ocurrencia o más bien un chispazo de genialidad? ¿Se debe mantener o  se debe eliminar? ¿Hay cosas que corregir o no? ¿Debe de implementarse en primaria o no? Las últimas tres preguntas no se pueden contestar si no se conoce la primer respuesta. 

Alguien podría decir que el resultado se puede medir con sólo determinar si hubo disminución en la deserción o no; sin embargo, no es tan sencillo, pues lo cierto es que hubo disminución no solo en niveles donde se aplicó la reforma, sino también en otros donde no se implementó.

Tampoco se puede saber si disminuyó gracias al programa Avancemos o al arrastre, o una combinación de ambos… o lo que sea… En otras palabras: ¿en qué estamos?