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¡Nos estamos matando en las calles!

Aquí en Teletica.com informamos el domingo que Costa Rica cerró la Semana Santa más trágica en la última década con 44 muertos; de ellos, 16 perdieron la vida en carretera.

Sergio Arce 7/4/2015 04:10

¡Ya basta! Es hora de que asumamos una actitud más responsable en carreteras. Señores y señoras: ¡Nos estamos matando en las calles! Y parece que no importan los llamados de atención de las autoridades, cuerpos de socorro, sobrevivientes y familiares de víctimas... La matanza en las vías sigue 'alegremente'.

Aquí en Teletica.com informamos el domingo que Costa Rica cerró la Semana Santa más trágica en la última década con 44 muertos; de ellos, 16 perdieron la vida en carretera.

Los ejemplos -lamentablemente- sobran a granel: el soldador que el domingo, en la noche, murió en Abangares camino a su casa; una persona en Los Chiles pereció luego de que su carro volcara y la joven de 17 años que murió en la ruta 27, luego de que un joven de 21 años invadiera el carril y chocara contra el carro donde ella viajaba y que conducía la periodista Maricruz Leiva.

Y los accidentes ocurren porque alguien irrespetó una señal; porque alguien condujo bajo los efectos del licor o porque alguien se quedó dormido, entre otras causas. Y peor aún: porque hay quienes se creen invencibles y piensan que son inmortales.

¿Qué nos hace falta para detener esta matanza en las calles? Pienso en tantas y tantas familias que han sido 'visitadas' por el dolor, el luto por la pérdida de un familiar, un allegado, un amigo.

Esta mañana, la mamá de Verónica Guerrero -la joven que murió el viernes en la ruta 27- externó su enorme dolor a los medios de prensa, que acudieron a una conferencia de prensa. Es un dolor que lo invade todo, lo arrebata todo, lo embarga todo. 

Esta mamá perdió una parte elemental de su vida; se la arrebataron trágicamente. No llenemos de dolor más hogares. Hagamos un freno en seco en esta vorágine trágica para repensar en un elemental sentido de amor por la vida, por la vida de los demás, por la nuestra.

Me acuerdo de la campaña que dibujaba corazones en las calles, en zonas donde alguien perdió una vida; pienso en esas cruces a la orilla de las carreteras, que dan constancia de que alguien murió allí en un accidente. No más corazones ni cruces en las calles.

Por favor... ¡Paremos esta matanza en las calles! Hagámoslo por nosotros, por la gente que nos quiere, que nos espera en casa.

Pienso en las hermosas palabras de mi mamá, quien siempre me decía antes de salir de casa: "Te veo salir en la mañana y confío en Dios en verte llegar en la noche. Aquí en la mesa estará tu plato de comida esperando por vos hijo".