Tenis
Mirra Andreeva: la niña prodigio del tenis ya es campeona de Roland Garros
La rusa de 19 años conquistó su primer Grand Slam y confirmó el enorme potencial que la acompaña desde la infancia.
París, Francia | A sus 19 años, la rusa Mirra Andreeva cumplió el "mayor sueño" de su carrera al conquistar su primer título de Grand Slam en Roland Garros, culminando así el ascenso meteórico de una tenista que ha combinado talento precoz con herramientas de control mental para alcanzar la élite.
El título en la tierra batida parisina es el resultado de un camino que comenzó en Krasnoiarsk, en Siberia, entre paisajes nevados muy alejados de los grandes escenarios del tenis mundial.
La ambición siempre ha sido una constante en Andreeva. Ya en 2023, antes de consolidarse en el circuito WTA, aseguraba que su objetivo era conquistar 25 títulos de Grand Slam.
La pista de tenis fue su lugar de juegos desde la infancia.
Nacida el 29 de abril de 2007, acompañaba a su hermana Erika, tres años mayor, a los entrenamientos. Por ello, tomar una raqueta a los seis años fue un paso natural, alentada además por su madre, una apasionada del tenis desde la época dorada de Marat Safin.
Formada en Cannes
El talento de Erika y Mirra pronto superó las fronteras de Siberia. La familia se trasladó primero a Sochi, en la costa del mar Negro, y posteriormente, en 2022, a la Costa Azul francesa.
Las hermanas optaron por entrenarse en la academia dirigida por el extenista francés Jean-René Lisnard, en Cannes, en lugar de incorporarse a la Academia Rafa Nadal en Mallorca.
Con su triunfo de este sábado, Andreeva se convirtió en la campeona más joven de Roland Garros desde Monica Seles en 1992.
Sin embargo, la precocidad no es una novedad en su carrera.
En abril de 2023 ganó su primer partido en un torneo WTA 1000, en Madrid, pocos meses después de debutar en el circuito profesional.
Al año siguiente alcanzó las semifinales de Roland Garros con apenas 17 años y conquistó en Iași, Rumania, su primer título profesional.
En febrero de 2025, con 17 años y 299 días, se convirtió en la jugadora más joven en ganar un torneo WTA 1000 al imponerse en Dubái.
Semanas más tarde confirmó su estatus al conquistar también Indian Wells, donde derrotó a las entonces números uno y dos del ranking, Iga Swiatek y Aryna Sabalenka.
Aquellos resultados le permitieron ascender hasta el quinto puesto mundial.
Fortaleza mental ante la presión
Detrás de ese crecimiento vertiginoso también hubo momentos difíciles.
A los 14 años descubrió el lado más complejo de la exposición mediática al convertirse en blanco de acoso y amenazas en redes sociales.
Desde entonces comenzó a trabajar con una psicóloga deportiva, con quien desarrolló estrategias para controlar la presión durante los partidos.
Entre sus métodos se encuentran cantar mentalmente durante los intercambios o imaginar una enorme señal con la palabra "STOP" cuando aparecen pensamientos negativos.
Andreeva también suele evitar pronunciarse sobre temas políticos, especialmente cuando es consultada acerca de la invasión rusa de Ucrania.
La tenista insiste en mantenerse enfocada exclusivamente en su carrera deportiva.
Conchita Martínez, una figura clave
Uno de los pilares de su crecimiento ha sido la extenista española Conchita Martínez, a quien Andreeva considera una mentora.
"Confianza total", ha dicho la rusa sobre la campeona de Wimbledon 1994.
Martínez, por su parte, ha destacado la personalidad de su pupila fuera de la pista.
"La conexión y la química aparecieron desde el primer momento", ha señalado la española.
Otro apoyo fundamental es su hermana Erika, también jugadora profesional.
Los papeles, sin embargo, parecen haberse invertido.
"Siempre intenté mostrarle lo mejor de mí para que pudiera inspirarse. Ahora tengo la impresión de que es a la inversa", reconoció la hermana mayor.
Durante este Roland Garros, Andreeva también mostró una faceta más relajada y cercana al público francés, incluso luciendo una camiseta de la selección de Francia en la antesala del Mundial 2026.
Con un Grand Slam en sus vitrinas antes de cumplir los 20 años, la promesa del tenis mundial ya es una realidad.
