TeleticaEntrevista de domingo
Arabella Salaverry: "La poesía me salvó la vida cuando el cuerpo estaba al límite"
La escritora y Premio Nacional de Cultura Magón 2021 habló sobre la enfermedad, la palabra como refugio y seis décadas de creación comprometida con las mujeres y la memoria.
Arabella Salaverry Pardo, escritora costarricense y Premio Nacional de Cultura Magón 2021 —el máximo reconocimiento cultural del país—, conversó con Teletica.com sobre su vida, su obra y los desafíos que marcaron su trayectoria.
El reconocimiento, que compartió en esa edición con el artista plástico Fernando Carballo, destaca más de seis décadas de trayectoria artística y un firme compromiso con la cultura, la literatura, el teatro y la defensa de los derechos de las mujeres.
Oriunda de Limón, Salaverry se ha consolidado como escritora, poeta, actriz, directora teatral y promotora cultural. Su obra está profundamente vinculada con la memoria, la identidad y la denuncia social.
Oriunda de Limón, Salaverry se ha consolidado como escritora, poeta, actriz, directora teatral y gestora cultural, quien destaca la memoria, la identidad y la denuncia social. A continuación su intercambio durante la entrevista.
¿Quién es Arabella Salaverry?
Todavía me sigo preguntando quién es Arabella Salaverry. Me reconozco como una mujer con múltiples intereses, con una disposición permanente de ofrecer mi voz a las causas que lo necesitan y de comprometerme con las personas desde la creación artística y la acción cultural.
¿Por qué Limón es un lugar tan importante en su vida?
Mi primera infancia transcurrió en Puerto Limón, un territorio que me definió como ser humano. El Caribe es vivir con las puertas y el corazón abiertos. El mar, la diversidad étnica y la convivencia cotidiana con personas de distintos orígenes moldearon mi sensibilidad y mi manera de entender el mundo; por eso, sin dudarlo, el Caribe sigue siendo un espacio esencial en mi vida y en mi obra.
¿Cómo recuerda a su madre?
Al recordar a mi madre, Carmen Elena Pardo Castro, destaco su valentía. Fue una mujer profesional en una época en la que pocas podían serlo, estudió Odontología, se divorció y me sacó adelante en condiciones adversas. Aunque no fue la madre tradicionalmente idealizada, me dio algo fundamental: identidad. Eso es muy importante en la vida.
¿Extraña vivir cerca del mar?
Aunque resido en San José, recientemente construí una pequeña casa en Cahuita, donde me refugio cada vez que puedo. Sin embargo, mi proceso de recuperación tras el cáncer ha limitado mis visitas; aun así, el Caribe sigue siendo mi lugar de recarga emocional y creativa.
Un diagnóstico que transformó la vida de forma abrupta
¿Cáncer?El diagnóstico llegó de forma inesperada durante una consulta dermatológica. Un carcinoma maligno en el cuero cabelludo desató un año de exámenes, cirugías, quimioterapia y radioterapia. Fue una experiencia de vida muy fuerte, muy violenta; aun así, hoy puedo decir con serenidad: aquí estoy.
¿Qué le ayudó a sobrellevar la enfermedad?
La escritura fue mi primer sostén. Decidí registrar todo el proceso como una crónica vital, porque creo que estas cosas hay que compartirlas; cuando las cosas se callan, se hacen más grandes y terminan por desbordarnos; escribir fue mi manera de sobrevivir. También fue fundamental el apoyo de mi familia y, de manera muy especial, la seguridad social costarricense. Sin la Caja, yo no estaría contando esta historia. Por eso defiendo con firmeza la necesidad de proteger el sistema público de salud.
¿Qué significó recibir el Premio Nacional de Cultura Magón?
Más que una meta cumplida, el galardón representó para mí un nuevo compromiso. Aunque sabía que mi candidatura estaba siendo impulsada por mis amigas —mis cuatro jinetes—, la noticia me sorprendió profundamente. Sentí una gran emoción, pero también una responsabilidad: ¿qué más puedo dar?, ¿qué más puedo hacer?
Volver a la escena después de tocar la fragilidad
Nunca he pensado en culminaciones. Sin embargo, el proceso de la enfermedad me obligó a detenerme y a mirar de frente la fragilidad. Al recuperar fuerzas, regresaron también las ganas de crear. Incluso, el último día de mi tratamiento, cumplí con una función teatral previamente comprometida. Aquí estoy otra vez.
¿Cuántas obras ha escrito y cuáles destaca?
A la fecha he publicado tres novelas, tres libros de cuentos y 13 poemarios. Entre mis obras más queridas menciono Chicas malas, Rastro de sal y El sitio de Ariadna. Actualmente, trabajo en varios proyectos, entre ellos la crónica de mi proceso oncológico y nuevos poemarios en etapa de revisión.
¿Dónde se pueden encontrar sus libros?
Mis obras están disponibles en librerías como la Internacional, la Librería de la Universidad de Costa Rica y Andante, así como en librerías independientes de distintas regiones del país.
¿Cómo ha sido su recorrido durante estas seis décadas?
Escribo por necesidad. Mi escritura es visceral, nace de las emociones. La literatura ha sido mi antídoto contra la depresión y un bálsamo para los momentos difíciles. A través de la palabra reflexiono no solo sobre lo social, sino también sobre el sentido de estar vivos y de habitar el mundo.
¿En qué momento del día escribe y cómo es su espacio creativo?
La narrativa la trabajo por las mañanas, en un pequeño estudio que considero mi espacio propio. La poesía, en cambio, surge con fuerza cuando estoy en la playa. Es como si me inyectaran poesía intravenosa. Siempre escribo desde el silencio, que considero indispensable para que la palabra ocurra.
Arabella Salaverry con sus amigas, entre ellas "las cuatro jinetes".
El sábado 21 de marzo es el Día Mundial de la Poesía, ¿qué significa la poesía para usted?
La poesía es una forma de honrar la vida. Es el espacio donde se nombra lo que duele, lo que salva y lo que persiste. Para mí, la poesía no es ornamento, sino una manera profunda de estar en el mundo.
¿Costa Rica brinda el apoyo necesario a poetas y artistas?
Mi respuesta es clara: no. El arte sigue viéndose como un accesorio y no como una necesidad social. Defiendo la educación artística como base para formar personas más sensibles, críticas y comprometidas, y considero urgente una mayor presencia del arte en el sistema educativo.
¿Qué les diría a quienes históricamente han sido silenciados, sobre todo a las mujeres?
Más que un mensaje individual, hago un llamado al Estado. El silencio muchas veces es una forma de sobrevivencia. La verdadera solución pasa por generar condiciones de independencia económica, educación integral y espacios seguros para que las mujeres puedan hablar y decidir sobre sus vidas.
¿Qué consejo daría a los nuevos escritores?
Persistir, incluso cuando el reconocimiento tarda. Publiqué mi primer libro formal cerca de los 50 años y aprendí que la escritura es un trabajo constante, no un camino de éxito inmediato. Nunca es tarde cuando la dicha es buena.
Polifacética, resiliente y fiel a sus ideales, Arabella Salaverry ha construido un camino profundamente ligado a la memoria y a la denuncia social, con especial énfasis en la condición femenina. Autora de 14 obras publicadas, su trayectoria es un reconocimiento al trabajo sostenido y a la necesidad de seguir dando voz —desde la poesía y la narrativa— a quienes históricamente han sido silenciadas.
