Sucesos
El Mundial se convierte en aliado de las autoridades para golpear al crimen organizado
Esta estrategia ya permitió la captura de varios objetivos de alto perfil.
Mientras millones de aficionados siguen cada partido del Mundial de Fútbol, las autoridades costarricenses también aprovechan la atención que genera el torneo para ejecutar operativos contra estructuras del crimen organizado y sorprender a sospechosos que intentan evadir a la justicia.
De acuerdo con las investigaciones, estos grupos criminales suelen utilizar cámaras de seguridad, vigilantes o los llamados "campanas" para alertar sobre la presencia de la Policía. Sin embargo, durante la transmisión de los encuentros mundialistas se presenta una oportunidad estratégica: la atención de los integrantes de estas organizaciones suele concentrarse en los partidos, lo que facilita la intervención de los cuerpos policiales (ver video adjunto).
Uno de los casos más recientes ocurrió en El Dique de Cartago, donde agentes de la Policía de Control de Drogas (PCD) realizaron un allanamiento y capturaron a varios integrantes del grupo criminal conocido como Los Maruja, quienes observaban uno de los partidos del Mundial al momento del operativo, según explicó Stephen Maden, director de la Policía de Control de Drogas (PCD).
"Acá hay que aprovechar todo. Ellos lo aprovechan, que es el territorio de ellos, así que nosotros, como policías, tenemos que idear todas las estrategias y técnicas que estén en nuestro poder", indicó Maden.
Esta táctica, no obstante, no es nueva. En agosto de 2024, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) aprovecharon la transmisión de un encuentro de fútbol para capturar a Tonny Peña Russell, quien en ese momento figuraba entre los hombres más buscados del país.
Para las autoridades, el Mundial de Fútbol representa mucho más que un evento deportivo de alcance global. La competencia también se ha convertido en un elemento que les permite ejecutar operativos con mayor efectividad y tomar por sorpresa a personas vinculadas con organizaciones criminales, reduciendo así sus posibilidades de escapar o alertar a otros miembros de estas estructuras.
