POR Álvaro Sánchez | 12 de enero de 2023, 21:10 PM

Un informe del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) supone que la desaparición de un piloto costarricense, hace dos años tras despegar del aeródromo en Bahía Drake, podría estar relacionado con el crimen organizado.

Se trata de Jorge Ureña Castillo, un piloto de una escuela de aviación, quien arribó al aeródromo en Osa, junto a su esposa y dos niños el domingo 26 de enero del 2020.

Ese mismo día desapareció y hasta hoy nadie sabe nada de él, aunque en el OIJ se hicieron investigaciones que lo ligan a un vuelo sospechoso ligado al crimen organizado.

“Ha sido un caso muy confuso, ya que él llegó con su familia al aeropuerto, la dejó en un hotel y posteriormente con una persona desconocida en carro desconocido, llegaron al aeropuerto de nuevo, abordaron la aeronave y salieron al sur, puede ser por Panamá o Colombia, y después de eso no tenemos ningún dato. Coordinamos con esos países para saber si había un accidente o vuelo sospechoso, pero no”, explicó Michael Soto, subdirector del OIJ.

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Al parecer, la hermana de la víctima logró escapar para pedir ayuda a sus vecinos.

Estas imágenes a las que tuvo acceso Telenoticias corresponden a vuelos que realizó el capitán Ureña Castillo a bordo de la aeronave TI-AWR, la misma que la que desapreció.

Estos vuelos se realizaron apenas unos días antes de volar hasta el aeródromo de Bahía Drake donde, según las investigaciones del OIJ, ya había realizado viajes previos a la desaparición.

“Hay un detalle muy interesante que nos genera suspicacia, es que la aeronave cuando despega no registra ninguna bitácora, además no fueron prendidos ciertos controles, como si las personas que iban ahí no querían que se supiera, y desaparece misteriosamente, partimos de que es un vuelo clandestino que pudo haberle ocurrido algo”, agregó Soto.

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En un principio, al parecer, los oficiales pidieron 100 mil colones a un hombre, quien conducía bajo los efectos del alcohol, con tal de eliminar la boleta.

Las investigaciones, según el agente judicial, determinaron que existían contradicciones en el relato de la esposa y en el testimonio del guarda del aeródromo.

Incluso, al tocar tierra en Bahía Drake, el piloto cerró todas sus redes sociales y se salió de algunos grupos de WhatsApp al desconectar por completo su celular.

“Podríamos presumir que esto implicaba que él no quería tener ningún contacto después de realizar el viaje y que nadie supiera hacia dónde iban a viajar, nos da la impresión de que él pretendía retornar, pero algo ocurrió, no tenía antecedentes criminales y la aeronave no era de él, era de la empresa para la que trabajaba, entones pueden surgir muchas hipótesis”, concluyó Soto.

El OIJ envió un informe al Ministerio Público donde el caso permanece archivado hasta que surjan nuevas informaciones.