POR | 13 de mayo de 2019, 9:32 AM

Por Ricardo Cordero.

Ya solo desde el camino a San Carlos para dar cobertura a esta final desde esta tierra, se veían en el trayecto los autobuses, microbuses y automóviles identificados con sus banderas rojiazules que evidentemente mostraban el apoyo al equipo de Ciudad Quesada.

Los automotores viajaban cargados de ilusión y esperanza. La confianza en que el equipo sacaría la tarea en el primer juego de la final, se respiraba al verlos viajar hasta San Juan de Tibás.

Ya después del río "La Vieja" se podía inhalar más el optimismo, el respaldo y el sueño que tiene este cantón alajuelense, por alcanzar su primera corona en el fútbol de la Primera División.

Ya instalados con un grupo grande de norteños, me dispuse a trabajar y disfrutar el juego con ellos, el asunto de la lluvia impacientó a todos, el inicio del juego se posponía cada vez más, incluso alguno que otro exclamó "Ya no habrá mejenga, que tirada".

Entre refrescos, algo de picar, la inmediatez de la radio y el baldazo que se veía en el televisor, los aficionados esperaban angustiados y ansiosos.

En San Carlos apretaba fuerte el Sol, nadie se podía creer que en San José cayera semejante diluvio. Se dio el último aviso por parte de la Unafut a eso de las 5:15 p. m. que habría final sí o sí, aquello se celebró como un gol.

Algunos aprovecharon para ir al supermercado y hacer el "refill" porque lo presupuestado para el consumo ya se había casi que agotado.

Vamos al juego, el árbitro central dijo "Juegue Señor" y aquello pareció un gol otra vez. "Que madre San Carlitos con arranque flojo otra vez". Exclamó alguien por ahí, es que Saprissa en solo 3 minutos atacaba con todo, el "Cacheton" tuvo la más clara para ponerla adentro, se salvaron los dirigidos por Luis Marín.

Pasaban los minutos y San Carlos se iba acoplando al partido, cada vez se paraba mejor en el terreno de juego. Las miradas de grandes y chicos no se separaban del televisor ni los audífonos de la transmisión de Teletica Radio.

Una muchacha se puso en pie y muchos le pidieron más refresco y tortillas pa' picar, nadie perdía detalle alguno.

Al pasar los 20 primeros minutos, se respiraba tranquilamente, algunos decían "Ya pasó el temblor del primer tiempo". Lo que no sabían era que más adelante temblaría de verdad, el epicentro en el sector de Parrita sería percibido en el centro de Ciudad Quesada.

Antes del temblor real, habría un movimiento sísmico de gran intensidad, solo fue sentido en la zona norte y en algún sector de San Juan de Tibás.

Marco Julián Mena con pierna zurda, después de un desvío de Juan Gabriel Guzmán, ponía la numero 5 adentro del marco defendido por Alejandro Gómez del Saprissa.

Los abrazos, los besos, las lágrimas y las caras de felicidad brotaban en la afición del cuadro rojiazul. Después de un minuto de celebración, respiraron y comenzaron con el canto "Oe Oe Oe Oeeee Toros Toros".

Los visitantes mantuvieron su arco en cero los primeros 45 minutos. En el medio tiempo se vino el temblor de verdad, algunos dijeron "Despertó el toro papá".

Se vino la segunda parte, la concentración y la seriedad volvía a la afición sancarleña. “otro golcito y vamos a Zarcero a topar a nuestros campeones”, gritó una señora con camisa del equipo en medio de la multitud.

Saprissa comenzó a hacer lo suyo, las variantes del "Paté" ponían a pensar los aficionados norteños, pero la buena respuesta de Marín los volvía a tranquilizar. Pero, la alegría bajaba un poco de nivel, tiro de esquina, el silencio inundaba el lugar, mala marca en la defensa del equipo que juega en Barrio San Martín, cabezazo de Rubilio Castillo y adentro, el marcador estaba 1-1.

"¿Por qué no puso marcas en los palos? “Un defensa en el segundo sacaba esa bola”, exclamó un señor detrás mío. Lo restante del partido fue tensión, sufrimiento, esperanza, valentía para culminar de buena manera el primer partido de la final.

La "S" apretó pero no concretó. Los Toros tampoco aprovecharon los errores en salida del equipo morado.

Llegó el pitazo final y con este las sonrisas a medias, los aficionados sabían que un triunfo en cancha del Saprissa era casi media copa, sin embargo, están conscientes de que es un resultado muy favorable para cerrar la serie en casa este próximo miércoles.

En las calles se escuchaban los pitos, se sacaron las banderas en los carros y casas. Más sobresaliente aún, los ciudadanos norteños sacaron su pecho lleno de orgullo, optimismo, valentía y seguridad.

Están casi convencidos, que el sueño que están viviendo, en tres días se les podría hacer realidad.

Confían en Marín y sus Toros, saben que el trabajo de junta directiva tendrá sus frutos, que el proyecto que les han vendido cosechará, así como también cosecha la tierra fértil de la bendecida zona norte.

San Carlos pasará noches sin dormir, días de ansiedad y nervios, pero con la flama de la esperanza más viva que nunca de que su equipo obtendrá a punta de cornadas goleadoras y bramidos futbolísticos ese ansiado trofeo de campeón nacional.

**Relato realizado por Ricardo Cordero, periodista y narrador de Teletica Radio