POR Gabriel Pacheco | 3 de agosto de 2026, 19:54 PM

Durante décadas, Medellín fue sinónimo de violencia. El narcotráfico, el crimen organizado y los homicidios la convirtieron en una de las ciudades más peligrosas del planeta. 

Sin embargo, hoy es reconocida internacionalmente por un modelo de transformación urbana que cambió barrios enteros y redefinió la relación entre el espacio público y la seguridad.

¿Qué ocurrió para lograr ese cambio? ¿Fue el aumento de la fuerza policial? ¿Una política de mano dura? ¿O hubo una estrategia distinta que puso al urbanismo, la arquitectura y la inversión social en el centro de la solución?

Mientras Costa Rica enfrenta un aumento sostenido de la violencia y el crimen organizado, surge una pregunta inevitable: ¿es posible combatir la inseguridad también desde el diseño de las ciudades?

Este reportaje explora el caso de Medellín y más allá de las cifras y los discursos, analizamos qué lecciones deja esta experiencia y cuáles podrían adaptarse a la realidad costarricense.

Porque, en ocasiones, la mejor estrategia para prevenir la violencia no comienza con más patrullas, sino con ciudades diseñadas para que las personas vuelvan a encontrarse.

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