POR Gabriel Pacheco | 9 de febrero de 2026, 21:00 PM

La reciente identificación detallada de la falla Otoya, una estructura geológica que atraviesa el centro de San José, vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre el riesgo sísmico en la capital. 

Su ubicación no pasa por zonas despobladas, sino por sectores altamente urbanizados, con concentración de edificios, comercios, instituciones públicas y una intensa dinámica diaria de población flotante.

Especialistas advierten que los sismos generados en la falla son superficiales, lo que aumenta la intensidad de la sacudida en superficie. Esto significa que, incluso con magnitudes moderadas, el impacto podría ser considerable en infraestructura vulnerable, especialmente en construcciones antiguas o que no fueron diseñadas bajo normativas sísmicas actualizadas.

El eventual escenario también abre interrogantes sobre la resiliencia urbana: hospitales, centros educativos, edificios patrimoniales y vías estratégicas se ubican dentro del área de influencia de esta falla. La exposición humana, sumada al valor histórico y funcional del casco central, convierte el tema en una preocupación que trasciende lo geológico para instalarse en la planificación y la gestión del riesgo.


Este reportaje profundiza en el trazo de la falla Otoya, sus características, los posibles escenarios sísmicos y el nivel de preparación de la ciudad ante un evento mayor.

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