POR Dudly Lynch | 25 de junio de 2026, 12:15 PM

A sus 35 años, Juan Carlos González González sigue enfrentando las secuelas de un accidente de tránsito que marcó su vida para siempre (ver video adjunto).

El vecino de Barrio Peralta, en Grecia, recuerda con claridad aquel 4 de enero de 2016, cuando viajaba junto a otras tres personas por el sector de La Angostura, en Puntarenas. Lo que parecía un recorrido más terminó en tragedia cuando el vehículo en el que se desplazaban chocó violentamente contra un poste del tendido eléctrico.

El impacto dejó consecuencias devastadoras. Una de las ocupantes, Lucía Boniche, joven modelo de apenas 22 años, perdió la vida en el lugar. Para Juan Carlos, este hecho también significó el inicio de una larga batalla por sobrevivir y recuperar parte de su calidad de vida.

Tras el accidente, permaneció internado durante un mes en el Hospital México, donde recibió atención especializada debido a la gravedad de sus lesiones. Las múltiples fracturas que sufrió obligaron a los médicos a realizarle dos cirugías de columna, procedimientos que marcaron el comienzo de un extenso proceso de recuperación.

Aunque han pasado más de 10 años desde aquel día, las secuelas continúan presentes. Él debe someterse a terapias de manera permanente para mantener su movilidad y afrontar las limitaciones físicas derivadas de las lesiones.

Detrás de cada sesión de rehabilitación hay una historia de perseverancia. A pesar de los desafíos que enfrenta diariamente, el griego ha aprendido a adaptarse a una nueva realidad, impulsado por el deseo de seguir adelante junto a su familia y seres queridos.

Su historia refleja cómo un instante puede transformar por completo la vida de una persona. También pone rostro humano a las consecuencias que dejan los accidentes de tránsito, cuyas secuelas no siempre terminan cuando concluye la atención médica de emergencia.

Hoy, una década después de aquel trágico accidente en Puntarenas, Juan Carlos continúa librando una batalla silenciosa, demostrando que la recuperación no solo se mide en cicatrices físicas, sino también en la fortaleza necesaria para enfrentar cada nuevo día.

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