POR | 7 de enero de 2014, 4:14 AM

Físicamente parecen muchachos o muchachas, pero la realidad es que aún no tienen la madurez ni la edad para considerarlos adolecentes.

A veces se comportan muy infantiles, otras veces se muestran independientes, en fin.

El punto de quiebre entre la infancia y la adolescencia, es una etapa en la que tanto padres como hijos, requieren de guía.

Los padres, deben lidiar con muchas situaciones durante el crecimiento de sus hijos, pero cuando llegan a una edad, en la que ya no son tan niños ni tampoco adolecentes, toman ciertas actitudes que algunas veces a los progenitores les cuesta comprender.

En esta etapa, no todo es negativo.

Quizá por eso, sus padres se confunden ya que a como algunas veces se muestran malcriados e inmaduros, otras se comportan bastante independientes.

Es un momento de la vida en el que muchos de estos pre-adolecentes no saben ni qué son, pues su físico es el de una persona joven, pero su edad, delata aún algo de infancia.

En ese punto de quiebre, tanto padres como hijos requieren de guía.

Para conversar sobre esto nos acompañó  Laura Vásquez  psicóloga colaboradora de Buen Día en temas de adolescencia.

Usted puede contactarla a su consultorio  al 24 45 46 36.