POR Juan José Herrera | 20 de abril de 2018, 12:36 PM

¡Democracia sí, dictadura no! Decenas de nicaragüenses tomaron esta tarde y noche la calle frente a la embajada de Nicaragua en Costa Rica para exigir un alto a la violencia en su país y la salida de su presidente Daniel Ortega.

La iniciativa fue parte del llamado “plantón cívico por Nicaragua”, una iniciativa de la comunidad pinolera en el país y que tenía como fin demostrar el apoyo hacia sus hermanos en Nicaragua y condenar los actos de violencia que han llenado de sangre las calles del país vecino esta semana.

A esta hora se contabilizan cinco muertos y decenas de heridos, entre ellos jóvenes universitarios, mujeres y hasta niños, según numerosos reportes de prensa.

El gobierno de Ortega ha echado mano de una enardecida violencia para ahogar las manifestaciones que se han extendido por el país en reclamo por las reformas al sistema de salud del país que, entre otras cosas, impone una rebaja del 5% a las pensiones actuales.

“Y que el gobierno de la familia Ortega entienda que los nicaragüenses, sin importar dónde estemos, estamos cansados y no vamos a seguir aguantando sus abusos”, aseguró Jorge André Lola, quien junto a su pequeño hijo y su pareja se manifestó esta noche.

La velada inició oficialmente a las 6 p.m. con la entonación del himno de Nicaragua, un emotivo momento que trajo lágrimas al rostro de muchos de los presentes.

¡”Paz para Nicaragua”! clamó una voz que sacó del trance a la masa y devolvió el tono de lucha, que se acompañó ahora sí de gritos contra la gestión del presidente Daniel Ortega.

Entre la multitud estaba precisamente la hijastra del mandatario (hija de Rosario Murillo): Zoilamérica Ortega, una de las voces más críticas del gobierno vecino.

Ella, exiliada desde hace muchos años en nuestro país, aseguró que este movimiento en Nicaragua va más allá de la seguridad social, sino que es también el despertar de su pueblo contra injusticias como la suya, que se mantienen en impunidad.

"Estamos aquí para pedir que se detenga la represión y el derramamiento de sangre, sumándonos a todos aquellos que piden que nos devuelvan Nicaragua… Es hora que dejen que el mismo pueblo decida el rumbo del país.

"Mi historia de abuso sexual fue el primer síntoma de una cadena de actos de abuso de poder que la familia Ortega Murillo iba a cometer.

"La primera gran complicidad fue en torno a la impunidad que se tejió contra mi caso y toda la historia de persecución y abuso que se inició conmigo, hoy se vierte contra todo un país", exclamó ella a Teletica.com.

El movimiento, que es resguardado por Fuerza Pública, se mantendrá durante varias horas más según sus participantes