POR María Jesús Rodríguez | 11 de marzo de 2026, 9:58 AM

En Costa Rica, los accidentes de tránsito siguen cobrando vidas y, cada vez con mayor claridad, golpean a una misma población: los jóvenes.

Durante 2025, un total de 572 personas murieron en carretera. Detrás de cada número hay una historia que se interrumpe, familias marcadas por la pérdida y un impacto directo en la esperanza de vida de la población.

Las estadísticas muestran que el fenómeno afecta con mayor fuerza a quienes se encuentran en plena edad productiva. Más de 330 de las víctimas tenían entre 15 y 44 años, lo que ha llevado a algunos especialistas a advertir sobre el riesgo de que el país esté perdiendo toda una generación en las carreteras.

La mayoría de las víctimas mortales eran hombres. De los fallecidos el año pasado, 438 eran hombres y 84 mujeres.

También existen patrones claros en el momento en que ocurren estas tragedias. Los accidentes fatales se concentran principalmente durante los fines de semana, y la noche sigue siendo la franja horaria más crítica.

Los motociclistas continúan encabezando la lista de víctimas, mientras que el exceso de velocidad se mantiene como la principal causa detrás de estos accidentes.

Maurizio Piedra, de la Policía de Tránsito, señala que este factor se repite año tras año.

“La principal causa sigue siendo, a través de los años, el exceso de velocidad. Las personas irrespetan las normas que nos rigen y eso genera que cuando sean accidentes, pues las víctimas mortales sean más frecuentes. Bajo esta causa, generalmente son mucho más aparatosos que otro tipo de accidentes".

Maurizio Piedra también advirtió que la capacidad de control en carretera se ha reducido con los años. Según explicó, en algún momento el país contó con cerca de 1.200 oficiales de Tránsito, pero a finales del año pasado la cifra rondaba apenas los 600, a pesar de que el parque vehicular y la cantidad de conductores continúan creciendo. Esta situación, señaló, limita las labores de vigilancia y prevención. 

Pero el comportamiento de los conductores no es el único factor que influye en la accidentabilidad. El estado de las carreteras también entra en la ecuación.

Un análisis realizado por el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la Universidad de Costa Rica evaluó 1.172 kilómetros de la red vial a cargo del Conavi.

El estudio analizó el nivel de adherencia de la superficie de las carreteras y las clasificó en cuatro categorías: no deslizante, poco deslizante, deslizante y muy deslizante.

“Más de 2/3 de la red vial nacional estratégica tienen problemas de flexión y un porcentaje muy alto de la red vial nacional. Estamos hablando más de la mitad tienen condiciones deslizantes o muy deslizantes que deberían de ser atendidas este por el Consejo Nacional de Vialidad”, explica Henry Hernández, del Lanamme.

Estas condiciones se vuelven todavía más peligrosas cuando llueve, ya que aumentan las probabilidades de derrape y pérdida de control del vehículo.

Las cifras también muestran que este fenómeno no se limita a una sola región del país. En 2025, San José, Alajuela y Puntarenas encabezaron las muertes en sitio por accidentes de tránsito, aunque ninguna provincia quedó al margen de esta realidad.

La combinación de factores —conductas de riesgo, infraestructura vial y capacidad de control— mantiene a las carreteras como uno de los principales escenarios de pérdida de vidas jóvenes en el país.

Repase la información completa en el reportaje que aparece en la portada de este artículo.

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