POR Gloriana Casasola Calderón | 1 de noviembre de 2026, 18:30 PM

Lo que inició como un esfuerzo por acercar la tradición de la mascarada costarricense a sus hijos y vecinos, hoy se ha convertido en una pasión que mantiene vivo un legado cultural con profundas raíces en el país.

Desde hace ocho años, el barveño Maikol Hernández se dedica a la elaboración artesanal de máscaras tradicionales, incorporando un estilo propio que combina los personajes clásicos de las mascaradas con nuevas texturas y acabados.

Sus primeros trabajos los realizó cuando residía en Coronado, impulsado por el deseo de compartir esta manifestación cultural y de que sus hijos crecieran conociendo una de las tradiciones más emblemáticas de Costa Rica.

Tradición que evoluciona

La mascarada costarricense, cuyos orígenes se remontan al período colonial y a las celebraciones populares que se consolidaron en ciudades como Cartago, ha experimentado una evolución constante con el paso del tiempo.

Aunque conserva su esencia artesanal, hoy incorpora materiales más resistentes, nuevas técnicas de construcción y acabados que permiten una mayor durabilidad de las piezas, sin dejar de lado el trabajo manual y la pintura realizada a mano.

Para Hernández, esa transformación ha permitido que la tradición se mantenga vigente y conecte con nuevas generaciones.

Personajes contemporáneos

La evolución también se refleja en los diseños.

A los tradicionales personajes de la Giganta, el Diablo o la Bruja, se suman ahora figuras inspiradas en películas, series y personajes de la cultura popular que despiertan el interés de niños y jóvenes.

Cada 31 de octubre, Costa Rica celebra el Día Nacional de la Mascarada Tradicional Costarricense, una fecha dedicada a resaltar y preservar una de las expresiones más reconocidas del patrimonio cultural del país.

Gracias al trabajo de artesanos como Maikol Hernández, las mascaradas continúan recorriendo calles, parques y festividades comunales, manteniendo viva una tradición que ha pasado de generación en generación.