7 Días
El pasado: La tierra que pisaron 10 mil años atrás
7Días visita Matambú, la reserva indígena de que lucha por conservar los últimos vestigios culturales de los Chorotegas en Guanacaste.
En Matambú, el último territorio indígena chorotega reconocido de Costa Rica, abrir las puertas a los visitantes se ha convertido en una estrategia para mantener vivas tradiciones que han sobrevivido siglos de historia.
La gastronomía, la cerámica, los ranchos y las costumbres heredadas de sus ancestros hoy son también el principal atractivo con el que la comunidad busca asegurar que su identidad no desaparezca.
Marvin Hernández, fundador del emprendimiento Matambú Tours, explica que, aunque los chorotegas ocuparon gran parte de la península de Nicoya, fue esta comunidad la que logró conservar el reconocimiento como territorio indígena. Para él, esa condición representa un orgullo, pero también una responsabilidad.
"Los chorotegas fueron de las culturas más golpeadas en la colonización. Prácticamente perdimos el lenguaje, ciertas tradiciones, ciertas creencias. Sin embargo, lo que conservamos lo cuidamos y es una lucha constante", comentó.
En el lugar, los visitantes aprenden a preparar rosquillas, tanelas y arroz de maíz, además de conocer los juegos tradicionales y uno de los últimos ranchos chorotegas que permanecen en la comunidad. Para Elizabeth, estas recetas han pasado de generación en generación y continúan siendo parte de la vida cotidiana de Matambú.
"La tortilla no le falta a nadie. Es algo muy tradicional (...) Esto ha sido una tradición. Al igual el chicheme, tienen años de años; va de generación en generación: los bisabuelos, los abuelos, los papás, los nietos y los bisnietos", relató.
"Uno nace como con el barro ahí incluido. Cuando los abuelos y la mamá trabajan el barro, uno crece con esa inquietud. Son cosas de nuestros ancestros y nuestros hijos y nietos tienen que aprenderlas para que se las enseñen a sus hijos", afirmó.
"Muchos de los jóvenes a veces niegan sus raíces por la discriminación (...) Hemos perdido parte de la lengua, pero la gastronomía no se ha perdido; eso está intacto", señaló.Frente a ese panorama, el turismo comunitario se ha convertido en un aliado para darle valor a las tradiciones y generar oportunidades económicas para las familias que las mantienen vivas. Hernández asegura que, desde hace poco más de una década, la comunidad comenzó a entender que su identidad también podía convertirse en una oportunidad para compartir su historia.
"Nuestra identidad tiene mucho valor. Tratamos de que cuando viene el visitante aprenda y que también sea algo que involucre a muchas personas de la comunidad", explicó.
La familia de Pedro y Elizabeth recibe a todo el que quiera aprender los secretos del maíz, con almuerzo incluido y un recorrido por los senderos de su propiedad. Además, podrán experimentar juegos tradicionales de Guanacaste y escuchar las historias de Matambú que marcan a esta cultura. Puede contactarlos al 8373-6380.