POR Jimena López Araya | 16 de octubre de 2026, 9:51 AM

Tener un hijo está asociado con un gasto mensual promedio de ₡106.616 más en el hogar, en comparación con las familias que no tienen hijos, según un análisis del Colegio de Ciencias Económicas.

Los datos muestran que los hogares con un hijo gastan, en promedio, ₡760.650 al mes, mientras que aquellos sin hijos destinan ₡654.035 mensuales a sus gastos. La diferencia equivale a cerca de ₡1,28 millones al año.

Pero ¿en cuáles rubros se refleja ese aumento?

La educación presenta la mayor diferencia porcentual entre los gastos comparados. Los hogares sin hijos destinan, en promedio, ₡20.120 mensuales a este rubro, frente a ₡42.004 en aquellos que tienen un hijo. Esto representa un incremento cercano al 109%.

El transporte también representa una diferencia importante. Mientras los hogares sin hijos gastan ₡117.772 al mes en este rubro, los que tienen un hijo destinan ₡142.523, es decir, ₡24.751 más.

En alimentación y bebidas no alcohólicas, el gasto promedio mensual pasa de ₡124.139 en los hogares sin hijos a ₡144.576 en los que tienen un hijo. La diferencia es de ₡20.437.

Otros rubros, como vivienda, agua, electricidad, combustibles, vestimenta y calzado, también registran incrementos en los hogares con hijos.

Las cifras no representan el costo exacto de criar a un hijo. Se trata de promedios de gasto de los hogares comparados, por lo que tampoco permiten determinar cuánto costaría incorporar cada hijo adicional a una familia.

Además de los gastos cotidianos, las familias deben considerar otros factores, como el acceso a servicios de salud, las opciones educativas y el cuido infantil. La necesidad de recurrir a servicios privados cuando las alternativas públicas no responden a sus necesidades también puede influir en el presupuesto.

Más allá del gasto familiar

El componente económico es uno de los factores que pueden influir en las decisiones de maternidad y paternidad, pero no explica por sí solo por qué algunas personas deciden tener menos hijos o postergar la formación de una familia.

La estabilidad laboral, el acceso a una vivienda, las posibilidades de cuido infantil, las expectativas personales y las condiciones para conciliar el trabajo con la vida familiar también pueden incidir en esas decisiones.

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