POR | 25 de julio de 2026, 20:06 PM

Periodista: Jimena López Araya. 

El movimiento de las enaguas y la combinación de sus colores forman parte de una de las imágenes más representativas de Guanacaste. Sin embargo, detrás de cada vestido hay una historia, una técnica y una tradición que generaciones de artesanas se han encargado de preservar. 

Durante décadas, la investigadora Lía Bonilla estudió el vestuario tradicional guanacasteco y documentó los elementos que le dan identidad a cada pieza. Su legado sigue inspirando a quienes hoy confeccionan estas prendas. 

"No solamente es un placer, siento que es una responsabilidad. No solo hacerlas, sino transmitir también el método. Yo quiero que mucha gente continúe haciéndolas de esa manera", afirma Maryuri Castillo, quien mantiene viva esa tradición. 

Los colores tampoco responden al azar. Cada comunidad ha construido su propia identidad a través del vestuario y muchas de sus combinaciones encuentran inspiración en el paisaje guanacasteco o en los recuerdos familiares. 

En el caso de los hombres, el vestuario tradicional también refleja parte de la historia local. En Liberia, por ejemplo, el blanco y el caqui se convirtieron con el tiempo en una combinación característica. 

"El blanco es un homenaje a Liberia, la Ciudad Blanca, por el color de sus casas y de sus antiguas calles. El caqui era la ropa que usaban los sabaneros para trabajar a caballo y evitar que se notara tanto la suciedad", comenta Omar Castillo. 

Más que una vestimenta para bailar folclor, el traje tradicional guanacasteco representa la historia, la identidad y el orgullo de una provincia que mantiene vivas sus costumbres a través de quienes continúan confeccionándolo y luciéndolo generación tras generación.

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